10/11/2025
Versos en homenaje al prof. Juan Lobato Sánchez.
El football americano
dio inicio con un Tocho
chiquillos de secundaria
Allá por el setenta y ocho
Se ha extendido por Colima
y por todos los rincones
los nuevos equipos son
¡Semillero de campeones!
El football americano
se juega con corazón,
con coraje y con pasión;
y con el alma en la mano.
Nuestro coach, don Juan Lobato,
nos enseñó a batallar,
que hay duro que trabajar,
pues no es deporte de ornato.
Para anotar en común
se requiere gran pericia
diez yardas y a la cornisa
cinco al poste y ¡Chin... Touch Down!
Mucho esfuerzo se requiere
no se vale desvelar
ni tampoco hacerse maje
pues te pueden trasquilar
No fumes, ni te desveles:
repetía el couch Lobato,
porque si no, para al rato
vas a andar, que ya te mueres
Y otra cosa muy certera:
no hagas como el Tío Lolo,
que se hace pendejo él solo,
y al final, no da la pega.
Y si quieres ser liniero,
tienes que saber bloquear,
al backer debes frenar,
y tapar el hueco entero.
Para ser buen pasador,
el brazo hay que trabajar;
cien yardas hay que lanzar
¡A la buchaca Ca... Señor!
El corredor, ¡pobrecito!,
si no hay hueco en la defensa,
lo revientan sin clemencia,
es, trabajo “muy bonito”.
El centro es quien da la vida,
cuida al “core” como un muro,
aguanta firme, seguro,
¡es la piedra más bendita!
Los safety´s y receptores
casi siempre son ligeros,
no pornerse con roperos
les sacarán sus hedores
El más temido en el campo
es, sin duda, el backeador;
con su fuerza y su sudor,
derriba al que ve de canto
Mucho se puede decir
del football americano,
y con el alma en la mano
no me dejarán mentir
Muy buenos entrenadores,
han salido de este grupo
esto es lo que se supo,
muchos de ellos; campeones.
Extraño el entrenamiento,
como el círculo romano,
que era duro y no liviano,
y quedaba sin aliento
Hace ya muchos eones,
que ya el equipo colgamos,
pues ya nos duelen las manos,
rodilla, cuello y riñones.
Ahora nos toca mirar
ya nos dejamos de andadas
de golpes y cachetadas
y de ungüentos aplicar.
No vendrán más regañadas,
ni más gritos, ni carreras,
ya no hay jugadas certeras,
que nos dejen magulladas.
Mas el recuerdo perdura:
las jugadas, las maromas,
las risas y las bromas…
¡de aquel tiempo la locura!
Y a ustedes, mis compañeros,
con los que sudé en la cancha,
los considero en la marcha,
como hermanos verdaderos.
Y a aquellos que ya partieron,
los recordaré por siempre,
hermanos de frente y temple,
que en mi corazón vivieron.
Un Aniversario más,
en que Dios nos presta vida,
lo en la cancha compartida,
no lo olvidemos jamás.
Hoy deseo recordar
al hombre que lo hizo todo,
que con firmeza y con modo,
nos enseñó a caminar.
A don Juan Lobato Sánchez,
lo recuerdo con cariño,
este verso va por guiño
a su entrega inquebrantable,
que entre piedras, incansable,
forjó un hombre de un chiquillo.
Eduardo Mendoza L. (Comala) 06/08/2025