17/09/2023
¿Exigir o incentivar?
¿Qué es la exigencia?, cuando hablamos de exigencia, nos referimos a pedir algo de manera impetuosa, obligar o mandar a alguien a que haga o nos de algo. En el ámbito deportivo y en el futbol, es la demanda de esfuerzo hacia nuestros jugadores. En pocas palabras, la exigencia es el método que utilizan los entrenadores para producir el esfuerzo en sus futbolistas, pero… ¿Qué tal si en lugar de exigirlo, lo incentivamos?
Si nos dedicamos a exigir, es claro que no podemos exigirle a 15, 20 o 30 futbolistas al mismo tiempo, porque el único medio de transporte de la exigencia, es la comunicación, y mientras más sujetos existan en la comunicación, el mensaje es menos efectivo
Incentivar se define como “motivar a alguien con algún estímulo para que haga algo o mejore” o, como “reactivar alguna cosa para aumentar su producción o calidad”, entonces, el medio de transporte es el estímulo, lo que nos abre una variedad de opciones para llegar a la incentivación, que evidentemente será acorde a los estímulos que les hagamos llegar a nuestros futbolistas.
Para ponerlo más claro, el futbolista es como una semilla, no sabemos si en un futuro será un árbol frutal impresionante o simplemente será una semilla estéril. Eso no depende de nosotros y lo sabremos hasta que cosechemos los frutos de esa semilla, pero entonces, ¿cuál es nuestra labor? Nuestra labor es brindarle a esa semilla todas las herramientas y buscar su constante desarrollo a través de estímulos, si, estímulos, entonces estamos hablando de incentivar.
Una vez sembrada la semilla, existen 3 factores principales que harán que se desarrolle, y siguiendo con el ejemplo del futbolista, lo comparo de la siguiente manera:
1. La tierra (apoyo): la tierra tiene que ser firme, sana, retentiva y deben permitir el crecimiento de las raíces, bueno, pues así tiene que ser nuestro apoyo hacia ellos, tenemos que hacerlos sentir seguros y libres para desarrollarse
2. El agua (conocimiento): el agua tiene que ser pura, sana, nutritiva y suficiente, tal como el conocimiento. La información que debemos proveerle debe ser benéfica, nutritiva, debe ser acorde al tamaño de la planta, no será la misma cantidad de agua para una planta de metro y medio de altura, que para una de 30 centímetros, si no proveemos la cantidad adecuada de agua se nos puede ahogar y simplemente se nos puede secar.
3. Luz (cariño, afecto): la luz para las plantas, es la energía que les permite hacer la fotosíntesis, además, hay varios tipos de luz y cada una de ellas varia en la cantidad e intensidad y la planta solo se desarrolla con la luz adecuada para ellas. Pues así es con el futbolista, no olvidemos tampoco que son personas, y cada uno tiene su cantidad e intensidad de afecto que le permitirá desarrollarse mejor.
La cantidad adecuada de estos 3 factores permitirán la fotosíntesis, es decir, el jugador se nutrirá, crecerá, se fortalecerá y por ende, se desarrollará. ¡ojo! Tal como las plantas, también habrá semillas que se convertirán en firmes árboles y se desarrollarán en una tierra contaminada, o sin un gran abasto de conocimiento, o sin el afecto del entrenador o de los que le rodean, eso depende de cada semilla (futbolista). Pero nuestra tarea como entrenadores es crearle las condiciones ideales de acuerdo a sus necesidades para facilitar y aumentar su desarrollo.
En resumen, Cuando hablamos de futbol o un deporte de conjunto, lo que nos distingue como entrenadores, es la calidad de nuestro huerto. La tierra (apoyo) en la que sembramos nuestras semillas. La calidad, cantidad y medida en la que les damos el agua (conocimiento). Y la luz (afecto) que les brindamos día con día y la capacidad que tengamos para diferenciar a cada una de las plantas y dársela en la cantidad e intensidad que cada una requiere.
Entonces, ¿No sería mejor y más fácil mejorar nuestro huerto para generar el desarrollo de todos nuestros futbolistas, que exigirle uno a uno algo que no provocamos en ellos?