01/06/2026
Un llamado a la reflexión para quienes formamos deportistas
Esto es un motivo más para desalentar a muchos jóvenes que sueñan con representar a su municipio, a su estado o incluso a su país.
Estimados profesores, entrenadores y formadores de baloncesto:
Quienes tienen más años en este deporte recordarán una época en la que el desarrollo de los jugadores iba más allá de una mensualidad o de los colores de un club. Existía un verdadero compromiso por formar personas, impulsar talentos y brindar apoyo moral, deportivo y, en muchas ocasiones, hasta económico para que los jóvenes pudieran vivir la experiencia de competir y crecer.
Hoy más que nunca necesitamos regresar a esos valores.
La disciplina, el esfuerzo, el talento y el acompañamiento de un buen entrenador fueron siempre las herramientas que llevaron lejos a grandes jugadores. La verdadera formación no consiste únicamente en enseñar fundamentos técnicos, sino también en transmitir principios como el respeto, el compromiso, la gratitud y la lealtad.
A veces se habla mucho de lealtad hacia un club o hacia un entrenador. Sin embargo, la lealtad también debe ser recíproca. Así como se espera compromiso de los jugadores, todos ellos merecen sentir el respaldo de quienes los dirigen, no solamente unos cuantos. Cada joven que llega a entrenar tiene sueños, ilusiones y el deseo de pertenecer.
Ser entrenador es mucho más que dirigir partidos; es inspirar, abrir puertas y generar oportunidades.
Apoyemos a quienes tienen el deseo de aprender y crecer. Hagamos un esfuerzo por brindar oportunidades, becas cuando sea posible, palabras de aliento y experiencias que marquen positivamente sus vidas. No todo se mide en términos económicos; muchas veces una oportunidad vale más que cualquier cuota.
La lealtad no se exige, se construye. Y la mejor manera de enseñarla es con el ejemplo.
Sigamos formando jugadores, pero sobre todo sigamos formando personas. Porque el legado más importante de un entrenador no son los trofeos que gana, sino las vidas que impacta.