08/06/2026
Domingo de playa... ¡y entrenamiento!
Pese a todos los pronósticos y a las inclemencias climáticas de los días previos, los nadadores del EQUIPO NUTRIAS AGUAS ABIERTAS, expectantes, esperando el ya conocido mensaje con las instrucciones de horario y punto de reunión para un nuevo recorrido.
Después de la anterior jornada de "nado y taquiza-brunch", con acuerdos ya pactados, los nadadores, convencidos de su capacidad y espíritu de aventura, decidieron en esta ocasión tomar por asalto una de las torres hermanas y cuna del nado en aguas abiertas en esta parte de México: la torre 1 de salvavidas en Miramar, la playa de todos.
Como ya es sabido, se aproxima un evento canónico para la comunidad de aguas abiertas: LA VUELTA AL FARO 6.0 organizado por Aguas Abiertas Miramar, Mexico. Como parte de la preparación, los nadadores del Equipo Nutrias Aguas Abiertas-Masters de Ciudad Deportiva de Tampico fueron convocados inicialmente en la Torre 2, su nido, su hogar.
El pronóstico no era favorable. Las tablas de mareas tampoco mostraban su mejor cara. Durante la madrugada, una fuerte tormenta acompañada de truenos y relámpagos parecía anunciar la cancelación del entrenamiento. Muchos pensaron: "No se va a hacer" o "No se va a poder". Pero, como dice el dicho: "Si te digo que la burra es parda, es porque tengo los pelos en la mano". Solo faltaba creer, y confiar.
Uno a uno fueron llegando al punto de encuentro habitual. Algunos más temprano, otros un poco más descansados (el de las fotos, por ejemplo), pero todos con la mente puesta en el objetivo.
—Entramos por Torre 1 y le damos hasta la punta del faro sin parar, como si fuera competencia.
Y así, con las palabras de su líder, dio inicio la travesía.
Nuestro hermoso mar del Puerto Petrolero y Jaibo nos recibió con un oleaje considerable, desafiante, pero lejos de ser imposible para un grupo que acumula incontables horas de entrenamiento tanto entre cuatro paredes como en las aguas de Playa Miramar.
Comenzamos con un calentamiento céfalo-caudal y próximo-distal, siempre importante para preparar el cuerpo para el esfuerzo que se avecina.
Brazada tras brazada, siempre triangulando a favor de la escollera, fueron quedando atrás las marcas pintadas en las piedras, esas que parecen susurrar al nadador que siempre puede dar un poco más.
En el trayecto se percibían cambios de temperatura en el agua, el saludo ocasional de algún pez y también de esas pequeñas medusas que castigan a quien invade su camino. Por fortuna, no apareció la mamá de las medusas, porque esa ¡sí pega con chancla! (aunque en este caso sería con tentáculo).
Los nadadores alcanzaron el punto anteriormente conocido como AMUPAC (ah jijo) antes de emprender el regreso a tierra. Fueron llegando en pequeños grupos, porque en Nutrias nadie se queda atrás.
Hubo tiempo para las risas, las anécdotas y recuperar un poco el aliento antes de retomar la ruta de regreso.
Nadar contra las olas es divertido, pero también exige fuerza, técnica, resistencia física y fortaleza mental. En ocasiones, el verdadero desafío está en dominar la mente. En aguas abiertas no existe una línea en el fondo que sirva de guía ni las referencias constantes de una alberca. Conforme aumenta la profundidad, el agua se torna más oscura y la imaginación comienza a llenar los espacios que la vista no alcanza. La mente divaga entre lo que pudiera o no haber debajo de nosotros, poniendo a prueba la confianza, la concentración y la experiencia adquirida tras muchas horas de entrenamiento.
Es precisamente en esos momentos cuando el nadador aprende a confiar en sí mismo, en su preparación y en sus compañeros de travesía. Porque las aguas abiertas no solo fortalecen el cuerpo; también forjan el carácter y enseñan que muchas veces el mayor reto no está bajo el agua, sino dentro de nuestra propia mente.
En cambio, cuando el oleaje favorece el avance, todo se convierte en control y eficiencia, procurando no gastar energía de más en el constante "sube y baja".
"Siente el agua del mar y toma las olas; deslízate con ellas cada vez."
Poco a poco, los integrantes del Equipo Nutrias fueron regresando a tierra. Algunos llegaron bastante movidos por el fuerte oleaje que les dio su despedida durante la travesía.
Entre fotografías, risas y comentarios sobre la experiencia, esperaron la llegada de su líder para dar paso a una parte fundamental de cada entrenamiento: los estiramientos, indispensables para mantener una buena condición muscular, favorecer la elongación y conservar la flexibilidad necesaria para seguir nadando.
Las nutrias se retiraron satisfechas y agradecidas por la experiencia vivida en Torre 1 y motivados por el siguiente reto, uno que pondrá a prueba todo lo aprendido: la próxima travesía será sin parar.