27/08/2026
Año 2012. Un viaje a San Luis. Siempre con la misma ilusión, con las mismas ganas y con un solo objetivo: seguir al Monterrey a donde fuera.
Esa banda que iba de dos en un asiento, la que se la aventaba parada todo el camino, la que no necesitaba comodidades ni lujos para ser feliz. Porque, cuando se trataba de ver al Monterrey, cualquier sacrificio valía la pena.
Y así era esa banda viajera… la que llegaba a un estadio de visita y hacía que aquel autobús pareciera de local. La que viajaba kilómetros, compartía canciones, risas, cansancio y pasión, pero, sobre todo, la que iba unida por un mismo escudo y un mismo sentimiento.
Hoy, al recordar aquellos viajes, uno se da cuenta de que no eran simplemente viajes para ver un partido. Eran historias, amistades, aventuras y recuerdos que se quedaron para siempre.
Porque podrán pasar los años y cambiar muchas cosas, pero hay algo que nunca cambia: la pasión por el Monterrey y las ganas de seguir viajando por estos colores. 🇫🇮