29/05/2026
Esta mañana tuve la oportunidad de acompañar al Consejo Técnico de la Comunidad Educativa Tonallí con el taller “Conversaciones que Construyen”.
Fue un gusto enorme volver a un lugar con el que he coincidido en distintos momentos de mi vida y al que guardo un especial cariño y agradecimiento.
Mientras compartíamos sobre comunicación y retroalimentación, me hicieron una pregunta sencilla:
¿A qué te dedicas hoy?
Y aunque podría responder que doy talleres, capacitaciones, procesos de coaching o terapia, la verdad es que encontré una respuesta más simple:
Me dedico a acompañar personas.
Acompaño personas en sus procesos de crecimiento, aprendizaje, cambio y transformación.
Y si soy honesto, una de las formas que más disfruto para hacerlo es a través de los talleres.
Hay algo especial en reunir a un grupo de personas, abrir un espacio de conversación, reflexión y aprendizaje, y observar cómo poco a poco aparecen nuevas posibilidades, nuevas comprensiones y nuevas maneras de mirar la vida y el trabajo.
Quizá porque durante muchos años conviví con juicios de incapacidad, desarrollé una profunda pasión por aprender, crecer y desarrollarme.
Y con el tiempo descubrí que aquello que alguna vez viví como una limitación también podía convertirse en propósito.
Hoy me mueve ayudar a que otras personas descubran sus recursos, reconozcan sus capacidades y amplíen su confianza.
Porque cuando una persona se siente capaz, algo cambia dentro de ella.
Crece su autoestima.
Crece su seguridad.
Crece su amor propio.
Crece su capacidad de acción.
Y justamente por eso me gusta tanto el tema de la retroalimentación.
Porque he tenido la fortuna de encontrar coaches, mentores, y personas que han sabido mostrarme aquello que yo no podía ver por mí mismo.
Muchas de las conversaciones que más han impactado mi vida no fueron las más cómodas.
Fueron aquellas en las que alguien tuvo el valor y el cuidado de decirme algo que necesitaba escuchar.
Por eso hoy compartía con los participantes una idea que considero fundamental:
Dar retroalimentación es una forma de cuidar.
Cuidamos aquello que nos importa.
Cuidamos nuestras relaciones.
Nuestro trabajo.
Nuestros equipos.
Nuestra comunidad.
Y cuando una retroalimentación nace del respeto, de la intención de ayudar y del deseo genuino de contribuir al crecimiento del otro, deja de ser una crítica para convertirse en un regalo.
Gracias a la Comunidad Educativa Tonallí por la confianza, la apertura y la oportunidad de compartir este espacio.
Me voy con el corazón lleno y con la certeza de que las conversaciones que construyen siguen siendo una de las herramientas más poderosas para transformar personas, equipos y comunidades.