28/03/2023
Cuando Mike se enteró de que el equipo de su colegio iba a realizar pruebas de ingreso, se anotó de inmediato. Dos semanas después, los técnicos publicaron la lista, pero Mike no estaba en ella. Al llegar a casa le dijo a su madre que le habían dejado fuera y los dos se pusieron a llorar.
Ese día, Mike comprendió que una de las mayores barreras para alcanzar nuestros objetivos es la frustración. Ese día descubrió que sin esfuerzo no hay mérito, que sin decepción no hay alegría y que sin fracaso no hay éxito.
Cuando acabó aquella temporada, se acercó al entrenador y le pidió si podía viajar con el equipo a un torneo. Le dijo que sí, pero no para jugar, sino para cargar con los uniformes de los jugadores. Mike contestó: "Si eso es lo que usted necesita, eso es lo que haré".
Sabía que era el primer escalón en busca de algo grande que solo él podía construir. Aquella tarde Mike cargó con la ropa de los jugadores mientras sus padres lo veían desde la grada, pensando que su pequeño iba a jugar en aquel torneo.
A partir de ese momento, comenzó a trabajar como nunca y, cuando su altura pasó de 1.77 mts. a 1.85 mts. en tan solo un año, todo cambió.
Justo antes de su graduación, en 1981, la Universidad de North Carolina lo reclutó con una beca, brillando en la liga universitaria, siendo elegido jugador del año y liderando a USA en el oro olímpico de 1984.
Pero cuando llegó a la National Basketball Association (NBA), volvió a vivir aquella historia de frustración que había padecido con 15 años. El mejor jugador de todos los tiempos ni siquiera fue la primera opción a elegir por los grandes profesionales, sino que fue el tercero que seleccionó el equipo de los Chicago Bulls.
Años después, Mike decía que todo lo sucedido en aquel entonces le había hecho sentir lo que significaba caer en la decepción, convirtiéndolo en una persona mejor.
Y los hechos le dieron la razón.
Porque aquel jovencito se convirtió en el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, ganando todo a lo que podía aspirar en su vida profesional. Fue 6 veces campeón de la NBA, 6 veces MVP de las finales, 5 veces MVP de la temporada, 14 veces All-Star, ganó 2 medallas de oro olímpicas, estuvo 11 veces en el mejor quinteto de la NBA, 9 veces en el mejor quinteto defensivo y fue campeón del concurso de mates en 2 ocasiones.
"He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera, he perdido casi 300 partidos y he fallado 26 veces el tiro que podía ganar el partido. He fracasado una y otra vez en mi vida y por eso tengo éxito"
- Michael Jeffrey Jordan.
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