08/03/2026
Imagina a todas las mujeres que vinieron antes que tú. Las que caminaron descalzas para que hoy corras con libertad. Las que alzaron la voz aunque nadie las escuchara. Las que murieron sin ver los cambios por los que lucharon.
Ahora, imagina tu mano en el hombro de la que viene detrás: tu hija, tu sobrina, tu hermana menor. ¿Qué quieres para ella? ¿Qué mundo le estás dejando?
El 8 de marzo no es un día de felicitaciones. No es un "feliz día". Es un recordatorio de que los derechos que hoy tenemos no fueron un regalo, fueron una conquista. No deberíamos estar agradecidas por votar, por decidir sobre nuestros cuerpos, por estudiar, por trabajar sin pedir permiso. Es nuestro derecho.
Pero sí agradezco a esas mujeres que rompieron cadenas y, con miedo o sin él, lucharon por lo que nos corresponde. Porque sí, yo he sentido miedo solo por ser mujer. Porque sí, he vivido la desventaja de mi género. Porque sí, he sido víctima en situaciones en las que un hombre no lo habría sido.
Y sé que no todas nos sentimos igual. No todas hemos vivido la misma violencia, la misma injusticia, la misma historia. Pero todas estamos en este mundo donde ser mujer sigue siendo, a veces, un riesgo.
Por eso hoy no callo. Hoy alzo la voz. Por mí. Por ti. Por las que fueron y por las que serán.
Porque aunque no hay "La Mujer", sino mujeres, una por una, con su propia historia, nos une la lucha por la libertad, la dignidad y la justicia.
Que este día sirva para recordar, pero sobre todo, para seguir. Porque no hemos terminado.
Rompemos cadenas. Abrimos caminos. Nosotras. Siempre.
Helena -