09/04/2016
Todos experimentamos el tiempo de manera distinta - Esto es verdad a diferentes niveles, tanto física como biológicamente. La visión del tiempo universal newtoniana (el universo como un divino reloj) ha sido refutada por la física de la relatividad. Desde un punto de vista biológico y neurológico, el tiempo que puede medir un reloj atómico no tiene la relevancia que tienen nuestros propios ritmos circadianos (nuestro reloj biológico) y nuestra acumulación de memorias. Esto hace que la percpeción del tiempo varíe según quiénes somos, cuántos años tenemos, qué hemos vivido y qué estamos viviendo en ese momento (el neurocientífico David Eagleman realizó una serie de experimentos que muestran cómo cuando estamos asustados, y en general bajo el influjo de la novedad, el tiempo parece pasar más lento). Esto explica también por qué el tiempo aparenta pasar más rápido cuando envejecemos, ya que entre más vivimos, generalmente más repetimos cosas que ya hemos vivido antes. Así que para ser jóvenes —al menos en percepción— la clave está en hacer cosas nuevas. Sería interesante aplicar este razonamiento a las experiencias cercanas a la muerte, que reportan supuestos estados de percepción temporal en los que "toda una vida" puede flashear en un segundo, acaso al entrever el agujero negro de la "singularidad" el estado de novedad es tanto que, como si viajáramos a la velocidad de la luz por un instante, percibimos una dilación temporal que simula la eternidad.
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