15/05/2026
La insulina es una hormona que ayuda a meter la glucosa dentro de tus células para usarla como energía.
Pero cuando pasamos años comiendo de más, moviéndonos poco, durmiendo mal y viviendo estresados… las células empiezan a dejar de escuchar.
Es como si la insulina estuviera tocando la puerta… y el cuerpo dijera: ‘no gracias, ya está lleno’.
Entonces el cuerpo produce más insulina para compensar… y aquí empieza el problema:
más hambre, más antojos, más grasa abdominal, menos energía… y más dificultad para bajar de peso.
El entrenamiento de fuerza, acompañado de una alimentación adecuada, es la forma de mejorar la sensibilidad a la insulina y restablecer el equilibrio.