03/06/2026
Si usted tiene un hijo futbolista, permítame darle una recomendación ahora que termina la temporada‼️
Desde mi experiencia, preparación académica y trayectoria formando jugadores, así como habiendo acompañado y debutado jóvenes en Tercera, Segunda y Primera División.
Inscriba a su hijo en escuelas o academias de fútbol que le den posibilidad de jugar minutos, competir, mostrarse, equivocarse, aprender y desarrollarse integralmente como jugador y como persona, independientemente de sus habilidades actuales.
No cometa el grave error de llevar a sus hijos a escuelas que tengan como carta de presentación sus CAMPEONATOS 🏆 es el gancho que usan para captar niños.
Te explico: la mayoría de entrenadores que dirigen este tipo de equipos infantiles con una mentalidad enfocada en la “campeonitis” carecen de formación pedagógica y académica. Creen estar entrenando jugadores de “alto rendimiento”, desconociendo por completo los procesos de desarrollo madurativo, emocional y cognitivo propios de la niñez.
En otros casos, son entrenadores que buscan sobresalir a través de títulos y resultados inmediatos para promover su imagen personal o la de la academia. Esa necesidad de ganar constantemente los lleva a trabajar siempre con un mismo equipo titular, iniciar cada partido con los mismos jugadores y priorizar el resultado por encima del aprendizaje y la formación.
Cuando el objetivo principal es ganar a cualquier costo, el proceso formativo del niño pasa a segundo plano. Se limita la participación, se reducen las oportunidades para muchos jugadores y se frena el desarrollo integral de quienes más necesitan experimentar, equivocarse y aprender dentro del campo de juego. “Los niños”.
El niño que no juega, no aprende a competir. El niño que no se equivoca, no madura futbolísticamente. Y el niño que vive constantemente en la banca termina perdiendo confianza, motivación y amor por el deporte.
Lo que su hijo necesita para evolucionar como jugador son minutos en el campo, confianza del entrenador y un entorno que le permita crecer sin miedo al error. Los niños deben jugar, jugar, jugar y volver a jugar. El juego es el gran maestro del futbolista en formación.
Tampoco se deje convencer por el discurso de que “usted paga para que su hijo entrene”. Eso no es formación completa. Su hijo necesita competir, sumar minutos, experimentar distintas situaciones de juego, sentirse importante dentro del equipo y aprender a resolver problemas reales dentro del campo independientemente de su capacidad.
Busque escuelas y academias donde exista una visión pedagógica, humana y formativa; donde el niño sea más importante que el resultado y donde el proceso tenga más valor que un trofeo infantil.
Porque al final, en el fútbol formativo, no gana el equipo que más campeonatos infantiles obtiene. Gana el niño que logra mantenerse en el proceso, desarrollarse correctamente y seguir creciendo con pasión, confianza y amor por el juego.
Desde mi perspectiva, defiendo los procesos formativos porque conozco el desarrollo de muchos jugadores. El problema es que muchos entrenadores de fútbol base quieren trabajar como si estuvieran dirigiendo equipos de primera.
De las redes...