06/06/2026
Niños con TDAH en el FÚTBOL BASE
Muchos de ellos poseen gran potencial motriz, creatividad, energía y entusiasmo, pero presentan dificultades para mantener la atención, controlar impulsos o seguir instrucciones prolongadas. Por esta razón, el entrenador debe comprender sus características y adaptar la metodología de enseñanza para favorecer su aprendizaje y participación dentro del entrenamiento.
✅Síntomas frecuentes en el fútbol
Dentro de las sesiones de entrenamiento, los niños con TDAH pueden presentar algunas conductas características, tales como:
• Dificultad para mantener la atención durante explicaciones largas.
• Impulsividad en las acciones del juego.
• Distracción constante con estímulos externos.
• Necesidad permanente de movimiento.
• Problemas para esperar turnos o respetar secuencias.
• Cambios rápidos de interés en las tareas.
• Ansiedad o frustración cuando el ejercicio es muy repetitivo o monótono.
Sin embargo, estas conductas no deben interpretarse únicamente como indisciplina. En muchos casos, el niño necesita una metodología más dinámica, participativa y orientada al juego para sostener su atención y desarrollar sus capacidades técnicas.
El fútbol es una herramienta pedagógica muy útil para niños con TDAH porque combina movimiento, interacción social y toma de decisiones constantes. La clave está en diseñar entrenamientos activos, variados y lúdicos. Algunos niños necesitan mayor movimiento, interacción constante con el balón y actividades que los mantengan proactivos y participativos.
¿Cuál es el problema? 🤔
Es la utilización de metodologías pasivas, estáticas y excesivamente analíticas. Muchos entrenamientos están diseñados con largas filas, tiempos mu***os, repeticiones preestablecidas y explicaciones demasiado extensas, lo que provoca aburrimiento, pérdida de atención e inquietud en los niños.
Como consecuencia, algunos entrenadores interpretan estas conductas como indisciplina o falta de interés, cuando en realidad el problema muchas veces no es el niño, sino la metodología utilizada por el entrenador.
El niño aprende mejor cuando participa activamente, toma decisiones, juega, se mueve constantemente y mantiene contacto permanente con el balón. Por esta razón, las sesiones de entrenamiento deben incluir juegos adaptados, actividades competitivas, tareas cooperativas y ejercicios dinámicos que favorezcan la participación continua de todos los jugadores.
No se trata únicamente de corregir la técnica, sino de crear un entorno motivador donde el niño disfrute el proceso de aprendizaje mientras desarrolla sus capacidades motrices, cognitivas, sociales y técnicas dentro del juego. Debe crear un entorno inclusivo donde todos los niños puedan participar y aprender según sus características individuales.
🧐EL NIÑO NO OBEDECE: Mandemos un citatorio a los padres para que el niño se comporte.
Muchos niños reaccionan al contexto metodológico que se les presenta. Cuando el entrenamiento es pasivo, estático, repetitivo y poco dinámico, es normal que el niño pierda rápidamente el interés y la concentración.
El problema aparece cuando el entrenador responsabiliza únicamente al niño sin cuestionar su propia metodología. En numerosos casos, el comportamiento del jugador es una respuesta natural a una sesión poco estimulante. No se puede exigir concentración prolongada a un niño dentro de contextos metodológicos que limitan el movimiento y la participación autónoma.
En definitiva, antes de etiquetar a un niño como “problemático” o “indisciplinado”, el entrenador debería preguntarse si el entrenamiento realmente responde a las necesidades de la infancia.
En muchos casos, los niños con TDAH destacan por su creatividad, intensidad y capacidad de resolver situaciones espontáneamente dentro del juego. Con una metodología adecuada, el fútbol puede convertirse en una herramienta muy positiva para mejorar su atención, socialización, autocontrol y desarrollo motriz.
Omar Hernández - Fútbol Base