14/02/2026
Mis amigos del béisbol…
No llegaron a mi vida en una fiesta,
ni en un salón de clases.
Llegaron con tierra en los zapatos, con nervios antes del primer lanzamiento y con el mismo sueño latiendo fuerte en el pecho.
Mis amigos del béisbol son los que saben lo que se siente fallar un turno importante y aun así chocarte el casco y decirte: “vámonos, el que sigue”.
Son los que se quedan practicando un rato más, los que se sientan contigo cuando toca banca, los que celebran tu hit como si fuera el suyo.
Con ellos aprendí que el juego no se gana solo, que la confianza se construye entrenamiento tras entrenamiento, y que las derrotas duelen menos cuando las enfrentas acompañado.
Hemos compartido calor, frío, viajes largos, risas en el dugout, regaños del coach, y esos silencios donde nadie habla pero todos entendemos lo que sentimos.
Pero algo todavía más bonito pasa fuera del campo.
Mientras nosotros crecemos jugando, nuestros papás crecen acompañándonos.
Se conocen en las gradas, comparten nervios, cafés, desveladas y porras. Empiezan siendo “el papá de…” y terminan siendo amigos también.
El béisbol une familias.
Une historias.
Une corazones que tal vez nunca se habrían cruzado
si no fuera por este juego.
Tal vez un día cada quien tome su camino, pero siempre vamos a poder decir:
“¿te acuerdas cuando jugábamos juntos?”
Y solo con esa frase volverá todo.
Porque el béisbol me dio un equipo…
pero la vida me regaló hermanos. ❤️⚾️