25/08/2026
Ya es imposible no cuestionar el rumbo que está tomando la Liga MX con las barras.
Justo cuando varias están recuperando fuerza, identidad y presencia en las tribunas, vuelven las restricciones y los límites. Y sí, nadie niega que hubo épocas violentas y que todos tenemos una parte de responsabilidad en esa historia. Pero si de verdad quieren cambiar las cosas, ¿por qué no impulsar iniciativas de no violencia, trabajar con las barras y reconocer lo que hoy se está haciendo diferente?
Es mucho más fácil reprimir que construir.
Y mientras al hincha que alienta se le limita, se le acredita cada vez menos y se le pone más trabas, se abren las puertas a quienes generan contenido porque eso también es negocio para la Liga.
Eso ya lo sabemos. El fútbol se vende.
Pero que no pretendan venderlo mientras destruyen precisamente lo que lo hace único.
El hincha no es un problema que tengan que erradicar. Es parte del espectáculo, de la identidad y de la historia de cada club.
Por eso hay que cuestionar, señalar y exigir. Que se escuche la voz de quienes hacen que las tribunas estén vivas. Porque si dejamos que sigan quitándonos espacios en silencio, mañana no quedará mucho que defender.