10/07/2026
¡Uf, qué día tan emotivo! Hoy marca el último entrenamiento que comparto al lado de estos increíbles pequeños guerreros. La verdad es que la cancha se sentía diferente, cargada de una mezcla de nostalgia por lo que termina y una inmensa ilusión por todo lo que les espera. Cada jugada, cada carrera, cada risa que escuché hoy, se quedará grabada en mi memoria como un testimonio de su espíritu indomable y su pasión por el juego.
Mi corazón se hincha de orgullo al verlos y espero, de verdad, con todo mi ser, que en el futuro les esperen incontables triunfos, de esos que se sienten dulces y bien merecidos. Sueño con verlos levantar trofeos, no solo en la cancha, sino en cada aspecto de sus vidas. Anhelo que les lleguen muchísimos campeonatos, de esos que marcan una era y se celebran con gritos de alegría que resuenan en todo el estadio.
Pero más allá de las medallas y los primeros lugares, mi deseo más profundo es que cada victoria, cada meta alcanzada, los haga reír con esa risa genuina que solo los niños poseen, esa que sale desde el alma y que contagia a todos a su alrededor. Quiero que el juego, la competencia y el compañerismo sigan siendo una fuente inagotable de felicidad y que los haga jugar con el alma, con esa entrega total que he tenido el privilegio de presenciar durante todo este tiempo. Que nunca pierdan esa chispa, esa inocencia y esa pasión que los hace tan especiales. Este no es un adiós, sino un "hasta pronto", con la certeza de que su camino estará lleno de éxitos y, sobre todo, de mucha alegría. ❤️⚽❤️⚽