28/09/2026
ISAAC DEL TORO, siempre un campeón 🌊🚴♂️
Isaac, las lágrimas y una carrera que perdió sin ser derrotado
Por Néstor Cruz Tijerina
¿Colaboró Isaac del Toro, consciente o inconscientemente, para que su compañero profesional Brandon McNulty se convirtiera hoy en campeón del mundo?
Quizá nunca lo sabremos. Pero viendo cómo se desarrolló la carrera, es imposible no hacerse la pregunta.
Isaac llegó al Mundial convertido en uno de los hombres a vencer. Y eso se notó desde muy lejos de la meta.
Cuando otros atacaban, había dudas. Cuando Isaac se movía, todos reaccionaban. Cuando había que cerrar un hueco, muchos esperaban que fuera él quien gastara las piernas.
Durante horas tuvo pegados a su rueda a varios de los mejores ciclistas del mundo.
Y eso también es una forma de reconocer quién es el más fuerte.
El mítico campeón holandés Mathieu van der Poel lo entendió muy pronto y endureció la carrera. Isaac respondió. El francés Paul Seixas, su gran rival generacional, pasó buena parte de la prueba pendiente de él. El belga Remco Evenepoel, principal favorito de las apuestas, sufrió, regresó, volvió a sufrir.
Pero todos miraban al mexicano.
Y entonces ocurrió una escena que, viendo el resultado final, se vuelve especialmente interesante.
Poco antes del ataque definitivo, Brandon McNulty e Isaac fueron captados hablando dentro del grupo.
Recordemos algo: ese día representaban a países distintos, Estados Unidos y México, pero durante prácticamente todo el año son compañeros en UAE Team Emirates-XRG. Se conocen, han corrido juntos y entienden perfectamente la manera de competir del otro.
Después de aquella conversación, McNulty atacó a 32 kilómetros de la meta.
¿De qué hablaron?
¿Se pusieron de acuerdo?
¿Isaac entendió que tenía una oportunidad táctica enfrente? Que si McNulty atacaba y él se quedaba atrás, los demás podrían mirarlo, esperar su reacción y negarse a trabajar mientras su compañero ganaba segundos.
No lo sabemos.
Pero exactamente eso terminó ocurriendo.
McNulty se fue y Del Toro nunca asumió personalmente la responsabilidad de cazarlo.
Los segundos se convirtieron en medio minuto. Después la ventaja llegó a superar el minuto.
Y cuando otros corredores finalmente hicieron el esfuerzo y consiguieron acercarse peligrosamente al estadounidense, la persecución volvió a perder coordinación.
Otra vez las miradas terminaron sobre Isaac.
Y él no salió a destruir la fuga de su compañero.
¿Fue aquello parte de lo que hablaron antes del ataque?
¿Isaac comprendió que la excesiva vigilancia de sus rivales podía convertirse, paradójicamente, en la mejor arma de McNulty?...
COLUMNA COMPLETA:
Información: https://agpnoticias.com/news/isaac-las-lagrimas-y-una-carrera-que-perdio-sin-ser-derrotado/