06/10/2026
Antes de su pelea, Wilfredo Gómez le estaba sacando fotos a Salvador Sánchez para burlarse de él y hacer una comparación de su rostro antes y después del combate. El puertorriqueño llegaba con una confianza enorme y prometía noquear y lastimar seriamente al mexicano, por eso apareció en los vestuarios con una cámara para fotografiarlo antes de subir al ring. Gómez venía de realizar 13 defensas exitosas de su campeonato mundial, todas terminadas por nocaut, y decidió subir de división convencido de que Salvador sería su próxima víctima.
Pero aquella noche el tiro le salió completamente por la culata. El rostro que terminó transformado por los golpes no fue el de Salvador Sánchez, sino el del propio Wilfredo Gómez. El mexicano lo derribó en el primer asalto y finalmente lo detuvo en el octavo, terminando con su invicto y con aquella impresionante racha de nocauts. Gómez había llevado una cámara para inmortalizar el supuesto antes y después de Salvador, pero terminó viviendo él mismo la pesadilla que había preparado para su rival.