01/06/2025
Análisis de la etapa 20 del Giro de Italia 2025
Hoy vimos cómo dos corredores sumamente fuertes, los dos más fuertes del pelotón, dejaron ir el primer y segundo lugar. Inicialmente pensé que Torito había quedado sin piernas, pero luego aclaró que no fue así; simplemente se confió. La realidad es que tanto Carapaz como del Toro fallaron en su estrategia, permitiendo que las emociones los dominaran.
Los que hemos competido sabemos qué sucede cuando nos dejamos llevar por la emoción: en algún momento alguien nos mete el puñal por la espalda, lo jalamos, y al final nos planchan en el sprint. También puede ocurrir que, al intentar llegar a la fuga, cerca de ella nos atacan y tratan de llegar solos dejándonos volando en el limbo entre pelotón y fuga. A mí Pagaza (un buen amigo ahora y conocido vendedor de piezas aquí en CDMX), me la hizo hace años y todavía lo recuerdo, jajaja. Aunque, no guardo rencor por ello esa experiencia se me quedó grabada; cuando las emociones entran en juego, la racionalidad se pierde.
En aquella ocasión, intentábamos llegar al pelotón puntero y, cerca de alcanzarlo, Pagaza me dió un madrazo a unos 20 metros de llegarle a la fuga para llegar solo, no llegó pero yo sí lo atrapé de vuelta, cuando le llegué me pidió cambio y le dije: "Nel, no te lo doy ahora. Los dos nos fregamos, ahora no llegas tú y tampoco yo; pero esa no me la vuelves a hacer". Es una experiencia en miniatura pero digamos que la de estos dos toros del ciclismo es a nivel Dios (por así decirlo).
A del Toro le tocaba defender el jersey de líder, no solo de un corredor sino de todos y no lo hizo. Cuando a Carapaz no le dieron cambios para salvar su segundo dijo: "Pues ahora no jalo, tú pierdes el liderato y yo también mi segundo lugar; eso no me importa". La desconfianza, el coraje o la emoción que los dominó no les permitió pensar con racionalidad. Como decía mi maestra de neurociencia: "Cuando entra la hormona, termina la neurona".
Por eso, hemos sido testigos de cómo Yates, tras ser botado por los ataques de Carapaz, logró llegar, atacar e irse a "ritmito" lo tuvieron cerca Carapaz y del Toro, el segundo pudo haber rematado y llegado en la rueda de Yates, pero no lo hizo.
¿De quién es la culpa? Como seres humanos, siempre buscamos culpables, y las emociones son clave en esa decisión. La objetividad a veces parece un mito. Hoy en México y Ecuador, la mayoría puede al que no es su connacional porque los cegan las emociones. La realidad es que no se puede culpar a la presión de sus seguidores, ni a que "su equipo lo frenó", ni a excusas similares. Los equipos también pierden cuando pierde el ciclista, pero cada uno es responsable de sus decisiones y debe asumirlas. Carapaz, con toda su experiencia, no pudo manejar mejor las emociones al traer a rueda a un chamaco de 21 años que no podía soltar y no le ayudaba a marcar para salvar su segundo puesto. Fue una gran metida de pata. Lo mismo con del Toro, quien sí tenía piernas, pero decidió no salir tampoco y marcar en la subida por si acaso Richard lo apuñalaba, ya cuando le pidió los cambios a Richard el segundo ya estaba "encabrado y cerrado", ¿le convenía? si, ¿tenía sentido? no, pero las decisiones en emoción nunca tienen sentido, por eso, no tomes decisiones cuando estás enojado o enojada (pero ese es otro tema).
En la etapa 9, del Toro fue osado y salió en una fuga, logrando liderar con Wout van Aert a rueda. Era justamente esa osadía la que requería para que nadie se escapara, incluyendo a Adam Yates.
Con todo esto y a pesar del error, la actuación del Torito fue magistral. No debemos centrarnos en un solo fallo que pueda costarle el giro. El muchacho tiene 21 años y está en segundo lugar en la segunda carrera más prestigiosa del mundo, enfrentándose a los mejores del planeta. Criticarlo por su error es normal; así será siempre que se acostumbre en los altos niveles, pero sabemos que es listo y aprenderá de sus errores.
Por otra parte, tampoco hay que despreciar a Carapaz, quien sí se mostró ardido en sus declaraciones emocionales. Sin embargo, Torito ha demostrado su inteligencia y madurez al mantener la calma al hablar, no decir barbaridades por la emoción queriendo culpar al otro como Richard está haciendo (Con algo de razón). Es un joven inteligente, que habla en italiano, inglés y español, y seguramente en el futuro también en francés. Es un futuro ganador vueltas grandes; (no sin antes ser un buen gregario del mejor ciclista del mundo), su rendimiento es histórico y una razón para celebrar, especialmente para nosotros los amantes del ciclismo.
Por tanto, no nos enfoquemos en el error. Podemos 1. Enfocarnos en el error y amargarnos con el resultado final, con el hubiera, con la culpa de X o Y per el hubiera ya no existe. o 2. Podemos ampliar nuestra perspectiva y valorar lo ocurrido viendo el panorama completo.
Si se pesan los buenos y los malos hay mucho pero mucho más bueno que malo, pero como siempre en nuestra opción ver el vaso medio vacío o medio lleno, como todo en la vida y dependiendo de esa perspectiva que tengamos o decidamos seguir es como nos vamos a sentir, si nos vamos a amargar y echar carrilla a un muchacho de 21 años que inicia su carrera en el ámbito del ciclismo profesional con el pie derecho, o nos gozaremos y celebraremos del evento histórico ocurrido en nuestras narices.
Opto por la segunda opción, tú decides cuál escoger.
Nos vemos mañana en el Ángel. Escribió. Alex Escobar "El padre".