31/07/2026
LIGA VETERANA DE CAJEME O LIGA DE LA IMPROVISACIÓN?
Lo que debería ser el cierre de una temporada termina convirtiéndose nuevamente en una muestra de desorganización por parte de la Liga Veterana de Cajeme.
A estas alturas del torneo, cuando los equipos ya hicieron todo el esfuerzo para llegar a una final, uno esperaría que lo único que quedara por definir fuera quién levanta la copa.
Pero en la Liga Veterana de Cajeme parece que todavía hay partidos que se juegan fuera de la cancha.
Y esta vez el protagonista no es ningún equipo.
Es la organización.
Originalmente, las finales de las categorías Bronce y Plata estaban programadas para este viernes 31 de julio, a las 7:00 y 9:00 de la noche, respectivamente.
Ese era el calendario que se había dado a conocer.
Los equipos hicieron sus planes con base en esa información. Jugadores, familiares y aficionados organizaron sus tiempos pensando en que este viernes se jugarían esas dos finales.
Mientras tanto, la final de la categoría Oro había quedado fuera de la programación, debido al problema que se presentó y que impedía que dicho encuentro se llevara a cabo.
Hasta ahí, las cosas podían entenderse.
Pero vino el giro de último momento.
Resulta que finalmente sí se podrá realizar la final de la categoría Oro.
Y lejos de buscar una solución que respetara el calendario que ya tenían establecido las categorías Bronce y Plata, la decisión fue modificar todo y mandar las finales para el sábado.
Es decir:
Como ya se resolvió el problema de la categoría Oro, ahora las demás categorías tienen que cambiar sus planes.
¿De verdad era necesario?
Porque aquí no se cuestiona que la categoría Oro tenga su final.
Por supuesto que debe jugarse.
El problema es que parece que toda la organización de la Liga Veterana está girando alrededor de esa categoría, mientras que las demás terminan pagando las consecuencias de decisiones que no provocaron.
Si la final de Oro no se iba a jugar el viernes, se programaron las finales de Bronce y Plata.
Perfecto.
Pero si posteriormente se resolvió el problema de Oro, ¿por qué no buscar una alternativa que permitiera mantener las finales que ya estaban pactadas?
¿Por qué mover lo que ya estaba establecido?
¿Por qué los equipos de Bronce y Plata tienen que recibir la noticia prácticamente un día antes de su final?
Una liga organizada debe tener capacidad para resolver este tipo de situaciones sin afectar a los equipos que ya tenían un calendario establecido.
Porque no estamos hablando de un partido de jornada regular.
Estamos hablando de una final.
Los jugadores llevan semanas, incluso meses, compitiendo para llegar a ese momento.
Hay quienes trabajan el sábado.
Hay quienes ya tenían compromisos familiares.
Hay aficionados que ya habían organizado su asistencia.
Hay personas que se trasladan para ver jugar a sus equipos.
Y todo eso parece quedar en segundo plano cuando aparece una nueva circunstancia relacionada con la categoría Oro.
Aquí no se trata de estar en contra de la final de Oro.
Que se juegue.
Que tenga su ceremonia.
Que tenga la atención que merece.
Pero no a costa de modificar las finales de las otras categorías a última hora.
Si la final de Oro se podía realizar el sábado, perfectamente se pudo haber mantenido Bronce y Plata el viernes, como originalmente estaba anunciado.
Y si existía alguna razón por la cual eso no era posible, lo mínimo que se esperaba era una explicación clara y con suficiente anticipación.
No enterarse prácticamente un día antes de que todo cambió.
Porque eso es precisamente lo que genera molestia.
No es solamente el cambio de día.
Es la sensación de que las decisiones se toman conforme van apareciendo los problemas, en lugar de existir una planeación desde el principio.
Y esto se suma a una serie de situaciones que han acompañado a esta liga durante el torneo.
Protestas.
Resoluciones.
Cambios.
Partidos que se ponen en duda.
Decisiones que después cambian.
Y ahora, horarios de finales que también terminan modificándose a última hora.
Todo esto hace que uno tenga que preguntarse:
¿Quién está tomando las decisiones y con qué criterio?
Porque una liga veterana no puede funcionar a base de improvisaciones.
Una organización deportiva seria debe tener un reglamento, un calendario y una estructura que permita resolver los problemas sin perjudicar a terceros.
Y sobre todo, debe existir el mismo respeto para todos.
Oro, Plata y Bronce son categorías diferentes, pero todas forman parte de la misma liga.
Los jugadores de Bronce no son menos jugadores.
Los de Plata no son menos importantes.
Y llegar a una final en cualquiera de las tres categorías representa el mismo esfuerzo para quienes estuvieron compitiendo durante toda la temporada.
Por eso resulta incomprensible que, al resolverse el problema de la categoría Oro, automáticamente haya que mover las finales de las otras categorías.
La pregunta es sencilla:
Si el problema era la final de Oro, ¿por qué la solución tiene que afectar a Bronce y Plata?
Quizá el problema no sea que se haya encontrado una solución para jugar la final de Oro.
Quizá el verdadero problema sea que, una vez más, la solución se encontró a costa de los demás.
Y eso es justamente lo que una organización debe evitar.
Las finales deberían ser una celebración.
Deberían hablar de fútbol.
Deberían hablar de los jugadores que llegaron hasta ahí.
Deberían hablar de los goles, de las historias, de las familias en las gradas y de quién se convierte en campeón.
Pero en esta Liga Veterana de Cajeme parece que últimamente hay que hablar más de lo que sucede en las oficinas que de lo que sucede dentro de la cancha.
Y eso debería preocupar.
Porque si algo caracteriza a una buena liga no es solamente el nivel de sus jugadores.
También es la seriedad con la que se toman las decisiones.
Todavía están a tiempo de entenderlo.
Que la final de Oro se juegue.
Que Bronce y Plata tengan sus finales.
Pero que las decisiones futuras se tomen pensando en todas las categorías, no solamente en la que en ese momento representa el problema más grande.
Porque cuando una liga cambia su calendario prácticamente de un día para otro, después de haberlo anunciado previamente, lo que queda claro es que algo está fallando.
Y esta vez no falló ningún delantero.
No falló ningún portero.
No falló ningún árbitro.
Falló la organización.
Y cuando la organización falla constantemente, el fútbol termina pareciendo lo de menos.
La Liga Veterana de Cajeme necesita menos improvisación, más planeación y, sobre todo, el mismo respeto para todos sus equipos.
Porque las finales se ganan en la cancha.
Pero para llegar a ellas, también se necesita que quienes están fuera de la cancha hagan bien su trabajo.