21/05/2026
URGENTE ⚠️
Hoy por la mañana me topé con un grupo de aproximadamente 5 sujetos circulando en bicicleta sobre Periférico. Sí, CINCO. En formación ordenada, visibles, disciplinados y sin estorbar más que el ego colectivo del automovilista promedio. 🚴♂️🚴♂️🚴♂️🚴♂️🚴♂️
Decidí escoltarlos varios kilómetros con mis intermitentes prendidas, manteniendo distancia y sin echarles el carro encima, sin pitarles, sin aventarles lámina y sin gritarles “cómprate un carro”. Claramente fui un irresponsable por no cumplir con la tradición nacional de odiar a cualquiera que no vaya quemando gasolina.
Lo más preocupante fue ver cómo estos individuos:
— hacían ejercicio cardiovascular GRATIS,
— liberaban endorfinas,
— reducían estrés y ansiedad,
— no estaban atrapados en el tráfico… porque ellos NO ERAN el tráfico,
— y además se desplazaban usando únicamente energía renovable generada por desayuno y disciplina.
Mientras nosotros, ciudadanos ejemplares, participábamos activamente en la economía circular automotriz:
⛽ gasolina
🔧 afinaciones
🛞 llantas
💸 verificaciones
🚗 mensualidades
😡 estrés
🫀 hipertensión
🧠 ansiedad vial.ellos iban ahí, felices, respirando aire, fortaleciendo piernas y llegando más rápido que muchos coches.
Sí. LOS PERDÍ DE VISTA. 🚴♂️💨
En algún punto dejaron atrás la fila interminable de automóviles con una sola persona adentro y probablemente ya estaban desayunando mientras uno seguía avanzando gloriosamente a 30km/h consumiendo combustible fósil para mover 1.5 toneladas de acero.
Pero eso no es todo:
Tampoco iban haciendo ruido infernal, ni aventando humo, ni ocupando el espacio de tres habitaciones de Infonavit como cualquier SUV moderna manejada para ir por un café.
Francamente preocupante el rumbo que está tomando esta gente:
primero usan bicicleta, luego quieren ciclovías, después árboles, banquetas, transporte público digno y ciudades humanas. ¿Qué sigue? ¿Respirar aire limpio? 😡
Exijo que vuelvan inmediatamente al sedentarismo reglamentario y al honorable ritual automovilístico de pasar 2 horas diarias alimentando estrés, deuda y emisiones de CO₂.
Autor: Iván Zúñiga