26/08/2026
⚾❤️ QUE NUNCA PIERDAN ESTO
Hay algo que pasa seguido en los campos de la liga y que a muchos nos recuerda aquellas cascaritas de nuestra infancia en el barrio.
Termina el entrenamiento o el juego… y ellos todavía quieren seguir.
Aparece cualquier pelota, un bat y varios niños con ganas de jugar. No importa si son del mismo equipo, de diferentes edades o si apenas se conocen.
Se armó la cascarita.
Andan de campo en campo buscando un espacio. Llega otro niño y se integra. De pronto una mamá grita:
“¡Ya vámonos!”
Uno se va, reacomodan los equipos… y continúan.
Ellos mismos son los ampáyeres, ponen las reglas, cantan los outs, discuten algún safe y cinco minutos después vuelven a estar riéndose.
Y así pueden pasar horas.
No hay campeonato en juego.
No hay estadísticas que guardar.
No importa quién es titular.
Un error no cuesta un puesto y un ponche no arruina la tarde.
Y quizá por eso vale la pena observarlos.
Porque mientras nosotros hablamos de resultados, posiciones, torneos, rendimiento y quién ganó…
ellos nos recuerdan algo mucho más sencillo: antes de aprender a competir, aprendieron a amar jugar.
Claro que debemos enseñarles a esforzarse, competir, mejorar y querer ganar.
Pero quizá nuestra responsabilidad más grande sea conseguir que todo lo que viene después no termine apagando lo que estuvo primero.
Que un error siga provocando ganas de intentarlo otra vez.
Que una derrota no les quite las ganas de regresar mañana.
Que la presión nunca sea más grande que la ilusión.
Porque los trofeos llegarán o no.
Las estadísticas algún día dejarán de importar.
Pero si después de un juego todavía buscan una pelota, reúnen a unos amigos y preguntan:
“¿Armamos otra?”
Entonces todavía conservan algo que vale muchísimo más que cualquier resultado:
las ganas de jugar simplemente porque aman hacerlo. ⚾❤️