16/04/2026
NUEVO MOMENTO, NUEVA POSIBILIDAD…
La verdad es que hoy me encuentro en un momento de reflexión. El fin de semana fue un momento especial en mi vida. Hoy me encuentro profundamente emocionado, porque esta vez me atreví a dar un paso que en otro momento consideré difícil: vencer el miedo y atreverme.
Me atreví a impartir un entrenamiento que marcó mi vida y transformó profundamente mi manera de ver el crecimiento humano.
Recuerdo que en algún momento me acerqué a mis maestros y a una gran empresa buscando aprender más. Le pregunté a quien ha sido una figura de admiración para mí, el maestro Álvaro Ramos, cómo podía llegar a hacer lo que él hacía. Su respuesta fue sencilla, pero poderosa:
“Sé staff. Aprende a ser staff, y más adelante vemos.”
Hoy comprendo la profundidad de esas palabras.
Ser staff no solo implica apoyar una logística o acompañar un proceso. Ser staff significa servir, observar, aprender, sostener, desarrollar humildad y comprender desde adentro la transformación humana. Significa convertirse en un dador.
Muchos pensaban que ser staff era dar sin recibir nada. Yo descubrí exactamente lo contrario: se recibe experiencia, crecimiento, consciencia, disciplina, visión y propósito.
Por ello decidí entregarme a ese proceso. Participé en múltiples generaciones, entrenamientos y talleres. Fueron muchas experiencias, quizás más de diez, quizás más. Perdí la cuenta, pero jamás el sentido de lo que estaba construyendo en mí.
Cada entrenamiento me formó. Cada servicio me fortaleció.
Y este fin de semana ocurrió algo que me llena profundamente de gratitud: me atreví a crear.
Gracias a la apertura de mi compañera Mara, quien desde tiempo atrás sostenía la visión de abrir un centro y construir una empresa con esencia transformadora, surgió la oportunidad de materializar aquello que durante años solo fue una conversación, una idea y un sueño compartido.
Mientras yo aún dudaba, ella avanzó.
Y en ese avance encontré también mi momento.
Le pedí la oportunidad de impartir un nivel, de compartir desde mi experiencia, de poner al servicio todo lo aprendido. Y así fue como este fin de semana impartí el segundo nivel de un proceso de tres niveles dentro de este nuevo proyecto llamado Satori.
Dar ese paso fue extraordinario.
También representó un gran desafío: diseñar un manual propio, estructurar contenido, ordenar procesos y honrar la responsabilidad de facilitar transformación en otros.
No fue sencillo.
Sin embargo, me abrí a aprender de distintas metodologías, observé cómo otras empresas nacionales e internacionales impartían sus procesos, estudié enfoques, técnicas, dinámicas y estructuras. Cada organización tiene su esencia, y eso me permitió ampliar mi visión.
De esa experiencia no nació una copia. Nació una integración.
Fusioné herramientas, principios, estrategias y aprendizajes para crear algo auténtico, con identidad propia y con una esencia genuina.
El resultado fue un manual único, construido con respeto, experiencia y propósito.
Además, tuve el privilegio de contar con dos grandes staffs que me acompañaron en este nivel. Personas valiosas con quienes compartí historia, camino y formación.
Confieso que por un momento pensé que podrían entrar en comparación, ya que vivieron procesos similares en la empresa donde coincidimos. Pero ocurrió todo lo contrario.
Recibí respaldo, confianza y presencia.
Gracias a ellos me sentí seguro, acompañado y fortalecido.
Hoy puedo decir con certeza: se logró.
Y también puedo afirmar algo más:
Sí, ser staff es uno de los caminos más poderosos para prepararte a liderar, facilitar y transformar.
Porque primero se aprende sirviendo.
También me formé profesionalmente y me certifiqué como coach en Programación Neurolingüística, gracias a la recomendación de mi maestro Álvaro Ramos hacia el doctor Edmundo Velasco.
Ese proceso tampoco fue fácil.
Representó inversión económica, esfuerzo, tiempo, disciplina y el apoyo invaluable de mis padres. Hubo sacrificios importantes para lograrlo.
Y hoy honro cada uno de ellos.
Porque tanto estudiar como servir son inversiones de alto valor.
Invertir tiempo en crecer.
Invertir energía en aprender.
Invertir presencia en otros.
Invertir corazón en servir.
Por eso reconozco profundamente a cada staff que hoy entrega su tiempo por el simple hecho de contribuir al crecimiento de otros.
Hay mucho más en ser staff de lo que muchos imaginan.
También agradezco a la empresa que me brindó esta oportunidad de brillar, de entregar mi máximo en este segundo nivel, que para ellos es el primero… y para mí, el primero de muchos más.
Sé que este paso ya está dado.
Y cuando el primer paso se da con verdad, lo demás se construye.
Hoy elijo seguir preparándome, seguir refinando mi capacidad, seguir creciendo como coach y como facilitador de transformación humana.
Si llegaste hasta aquí leyendo estas palabras, te agradezco de corazón.
Gracias a quienes me han visto crecer.
Gracias a quienes han sido testigos de mi proceso.
Gracias a quienes han confiado en mí en sesiones uno a uno.
Gracias a quienes creen en el cambio.
Gracias a quienes siguen caminando conmigo.
Durante mucho tiempo acompañé procesos individuales. Hoy también elijo impactar grupos, crear masa crítica y expandir consciencia, como alguna vez decía mi maestra.
Vamos por mucho más.
Hoy no tengo nada que reclamarle a la vida.
Al contrario: tengo muchísimo que agradecer.
También reconozco esa cadena perfecta de acontecimientos y personas que hicieron posible este momento. Mara, por abrir la puerta. Mi IMO, por abrirme los ojos. Mis maestros, por sembrar visión. Mis staffs, por sostener conmigo. Y cada participante, por confiar.
A todos ustedes:
Gracias infinitas.
Sigo aquí.
Más preparado.
Más consciente.
Más agradecido.
Y más comprometido que nunca con transformar vidas.
Gracias, gracias, gracias.