09/04/2025
Durante el ejercicio intenso, las personas perciben que el tiempo transcurre más lento.
Investigadores de la Universidad Christ Church de Canterbury, en Reino Unido, confirmaron que esta distorsión del tiempo ocurre incluso en condiciones realistas de esfuerzo y sin importar la presencia de competidores.
Conciencia corporal y percepción temporal
“El ejercicio, sobre todo el intenso, aumenta la concentración en el cuerpo, creando consciencia de cada momento. Eso hace que el tiempo parezca que se arrastra”, afirmó Andrew Edwards, psicólogo deportivo y autor principal del estudio.
Este fenómeno se enmarca en lo que se conoce como “estado asociativo”: un foco intenso en las sensaciones corporales que, lejos de distraer, centra la atención en lo que se está sintiendo.
Esto interfiere con la capacidad del cerebro para estimar de forma objetiva la duración del tiempo.
“Esto sugiere que el solo hecho de ejercitarse, más allá de la intensidad, es suficiente para alterar cómo sentimos el tiempo”.
El fenómeno tiene implicaciones en el campo de la salud y el rendimiento deportivo. Si el ejercicio se percibe como más largo o tedioso de lo que realmente es, las personas podrían desmotivarse y abandonar rutinas que son beneficiosas.
Se sugiere incorporar elementos que hagan más llevadera la experiencia: música, entornos atractivos o dinámicas competitivas .
En investigaciones complementarias, Edwards también observó que entrenamientos con pelota eran percibidos como más breves por futbolistas profesionales, en comparación con las sesiones de análisis en video o entrenamiento físico repetitivo.
El disfrute y la variedad podrían actuar como amortiguadores de la percepción de lentitud temporal durante el ejercicio.