26/02/2026
Muchos crecimos con el miedo a la palabra TAROT por temas religiosos. Parecía que allí adentro vivía el mal en sus figuras, imágenes y símbolos...
Con el tiempo y mucha investigación aprendí que todas esas imágenes realmente conectan con realidades muy profundas del ser y nuestros lados temidos y escondidos.
En estos tiempos tu decides a quien o que le crees?
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Históricamente, el llamado “tarot egipcio” no proviene directamente del antiguo Egipto. Es una construcción simbólica posterior, impregnada de imaginario hermético y esotérico. Sin embargo, esto no lo invalida psicológicamente.
Porque su poder no reside en su origen histórico, sino en su capacidad simbólica.
El tarot —sea egipcio, marsellés o rider— funciona como un sistema de imágenes arquetípicas. En mis estudios sobre los arquetipos mostré que existen patrones universales que estructuran la experiencia humana . El Mago, la Sacerdotisa, la Muerte, el Juicio… no son personajes externos. Son formas del inconsciente colectivo.
Cuando alguien consulta el tarot, ocurre un fenómeno psicológico fundamental: la proyección.
La persona proyecta su conflicto interior en las cartas. La imagen se convierte en espejo. El símbolo organiza lo que estaba difuso.
No es la carta la que revela el destino.
Es la psique la que se reconoce en el símbolo.
¿Por qué el imaginario “egipcio”?
Egipto, en el inconsciente occidental, representa antigüedad, misterio, sabiduría oculta. Asociar el tarot con Egipto lo reviste de profundidad arquetípica. Es una manera de conectar la práctica con lo ancestral.
Pero el verdadero “misterio” no está en las pirámides.
Está en la psique.
El peligro y la oportunidad
El tarot puede convertirse en una herramienta de reflexión simbólica o en un mecanismo de dependencia.
Si se utiliza para evitar responsabilidad —“las cartas lo dijeron”— entonces el yo delega su autonomía. Esto debilita el proceso de individuación .
Pero si se utiliza como instrumento de introspección, puede ayudar a dialogar con el inconsciente. La imagen simbólica activa asociaciones internas que quizá no emergerían mediante el pensamiento racional.
La pregunta adecuada
No es: “¿Qué me va a pasar?”
Es: “¿Qué parte de mí está siendo representada aquí?”
El tarot no predice el futuro en sentido literal.
Puede, en cambio, revelar tendencias psíquicas.
El futuro no está fijado.
Está condicionado por el nivel de conciencia.
Profundizar verdaderamente
Si deseas profundizar en el tarot egipcio, no te limites a memorizar significados. Observa tus reacciones ante cada carta. Pregunta qué emoción despierta, qué recuerdo activa, qué temor toca.
El símbolo es puente entre consciente e inconsciente.
El tarot, comprendido psicológicamente, no es magia externa. Es imaginación activa estructurada.
Y toda imagen poderosa no proviene del papel…
proviene del alma que la contempla.