31/08/2026
El boxeo profesional nicaragüense podría cerrar 2026 con 16 carteleras, de cumplirse la programación prevista para los últimos cuatro meses del año. Con las veladas programadas para septiembre se llegaría a 13 eventos, y si en octubre, noviembre y diciembre se realizan al menos tres carteleras más, el calendario cerraría con 16.
La cifra representa un incremento del 33.3 % respecto a 2025, cuando se realizaron solamente 12 carteleras, igual cantidad que en 2024.
Sin embargo, el crecimiento debe analizarse con cautela. 16 carteleras colocarían al boxeo nicaragüense en los mismos niveles registrados en 2022 y 2023, pero todavía muy lejos del pico de 32 carteleras alcanzado en 2018. Es decir, incluso con la recuperación proyectada para 2026, estaríamos 48.4 % por debajo del máximo registrado en este período.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se compara con las expectativas planteadas al comenzar el año.
El 6 de enero de 2026, el presidente de la Comisión Nacional de Boxeo Profesional, Juan Alberto Molinares, anunció una proyección de 24 carteleras profesionales para el año, el doble de las realizadas en 2025.(Gráficos Deportivos)
Posteriormente, en febrero, el Instituto Nicaragüense de Deportes presentó un calendario que contemplaba 20 o más veladas durante 2026, incluyendo Managua y diferentes departamentos del país.
Por lo tanto, si finalmente se llega a 16 carteleras, el resultado sería:
16 realizadas frente a 24 proyectadas: cumplimiento del 66.7 %; quedarían 8 carteleras pendientes.
16 frente a la meta de 20: cumplimiento del 80 %; quedarían 4 carteleras pendientes.
12 en 2025 16 en 2026: crecimiento del 33.3 %.
El cambio de escenario tampoco ha producido el salto esperado
En los últimos años se ha observado una salida del tradicional Gimnasio Nicarao como escenario principal, trasladándose algunas funciones hacia hoteles y centros de convenciones. También se intentó llevar el boxeo profesional a los departamentos.
Pero, hasta ahora, ese cambio de escenario no parece haber producido un crecimiento significativo de la asistencia del público. La apatía hacia las funciones profesionales continúa siendo uno de los principales problemas del boxeo nicaragüense.
La presencia en los departamentos, además, ha sido intermitente y sin la continuidad necesaria para construir verdaderos mercados regionales. Llevar una cartelera ocasionalmente a un departamento no necesariamente significa desarrollar una plaza boxística.
El verdadero indicador debería ser:
-atraer nuevamente al público a los escenarios;
-desarrollar nuevos prospectos;
-generar mejores bolsas para los boxeadores;
-producir combates competitivos;
-consolidar promotoras económicamente sostenibles; no dependientes…
-crear nuevas plazas fuera de Managua;
y, sobre todo, generar boxeadores capaces de disputar campeonatos mundiales.
Y aquí aparece otra preocupación: en el horizonte cercano 2026 no se vislumbra claramente un nuevo campeón mundial nicaragüense.
Pasar de 12 a 16 carteleras representa un avance del 33.3 %, y sería indudablemente mejor que los dos años anteriores. Pero todavía estamos muy lejos de las 32 carteleras de 2018 y por debajo de las propias metas anunciadas para este año 2026.
Y queda la pregunta en el aire: si nunca se había metido tanto dinero al boxeo, ¿dónde están los resultados? Más plata debería significar más y mejor boxeo, más público, nuevos talentos y, sobre todo, campeones mundiales. El último llegó hace siete años. Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá ya tienen los suyos. Y “Nicaragua, ¿para cuándo vuelve a ser el rey?”