28/09/2016
El triatleta gallego al que España le cerró la puerta ahora quiere ser olímpico con Brasil. http://buff.ly/2cZbJvX
El triatleta gallego al que España le cerró la puerta ahora quiere ser olímpico con Brasil. http://buff.ly/2cZbJvX
El pasado fin de semana, Mario Mola fue el tercer español campeón del mundo de triatlón. Gracias al esfuerzo de cientos de atletas en los últimos veinte años, España ha pasado de ser una más de la parte trasera del pelotón internacional a ser envidiada por las grandes potencias históricas de este deporte, que desde hace cuatro años buscan sin éxito la manera de evitar que el mejor triatleta del mundo sea español.
Mario Mola ganó, Fernando Alarza fue tercero y no estaba Javier Gómez Noya, el mejor triatleta de la historia. La competencia interna en nuestro país es enorme y precisamente ésta ha permitido que algunos elegidos, como los tres que mencionamos, o como pudo ser Iván Raña en su momento, fueran creciendo hasta tocar la gloria internacional y agarrarla para no soltarla ni siquiera en el futuro.
Entre esos atletas que conforman el inmenso fondo de armario español se encuentra Antón Ruanova, un deportista que nació en Santiago de Compostela hace 30 años, pero que cuando compite lo hace bajo la bandera de Brasil. Ya no pone 'ESP' en su maillot, sino 'BRA'.
Es gallego, pero que él sepa no tiene ancestros en Brasil que le permitieran optar directamente por la nacionalidad brasileña. Fue la oportunidad de poder por fin luchar por el sueño que siempre había deseado lo que le llevó hace unos meses a cambiar su maillot del rojo español al 'verdeamarelho' brasileño. Su país de acogida le permite poder, por fin, tener la ocasión de intentar estar en unos Juegos Olímpicos. Como dice él, nadie le prometió nada allí, pero sí le concedió la opción de probar para intentarlo.
Como otras muchas federaciones de deportes minoritarios, a la Federación Española de Triatlón -FETRI- se le acusa de tener mucha basura debajo de la alfombra. El presidente, José Hidalgo, lleva en el puesto 16 años y no hay perspectivas de que vaya a abandonar el puesto, en el que permanecerá hasta cuando quiera al tener totalmente controladas a las territoriales. Hace poco menos de dos años, los atletas se plantaron ante él pidiendo su dimisión. El propio Antón Ruanova fue el que lideró las protestas, gritándole a la cara al presidente “¡Hidalgo dimisión!”. Por entonces, Hidalgo se había puesto un sueldo de 66.000 euros anuales para, según dijo, dedicarse únicamente al triatlón. Mientras eso pasaba, atletas como Antón y otros muchos tenían que pagarse ellos mismos los costos de las carreras y apenas tenían un hueco en el maillot para sponsors mientras los otros cinco disponibles se los quedaba la propia federación.