26/02/2024
¿Te cuesta ser quién recibe?
Lo cierto es que existen algunas razones por las que elegimos rechazar los “regalos” que nos llegan, sean elogios, algún tipo de ayuda, algo material o, incluso muestras de amor de nuestros seres queridos:
• Creencia de que recibir es egoísta o inmerecido. Quizá hemos aprendido que recibir es un acto de egoísmo o de debilidad y que hay que dar siempre sin esperar nada a cambio. Esto puede hacer que nos sintamos culpables o avergonzados/as cuando recibimos algo.
• Dificultad para expresar gratitud o aprecio. A veces, no sabemos cómo agradecer o valorar lo que recibimos, porque nos falta confianza o habilidad comunicativa. Esto puede hacer que nos sintamos incómodos/as o cohibidos/as cuando recibimos algo.
• Miedo a sentirnos “atados/as” o a tener que “devolver el favor” al otro. A veces, recibir algo nos hace sentir que estamos en deuda con quien nos lo da, y que tenemos que compensarle de alguna manera. Esto puede generar ansiedad o incomodidad.
• Miedo a no estar a la altura de las expectativas. Otras veces, recibir elogios o reconocimientos nos hace sentir y pensar que deberíamos seguir demostrando ese nivel de rendimiento o esa “perfección” continuamente. Esto puede provocar presión o frustración.
Estas son solo algunas de las posibles razones, pero puede haber muchas más. Lo importante es que cada uno/a reflexione sobre sus propias dificultades para recibir y que busque formas de superarlas.
Recibir es un acto de amor, de humildad y de generosidad, tanto como dar. Recibir nos permite crecer, aprender y compartir con los demás. Recibir es una bendición, no una carga. 🙏