08/06/2026
Un grupo de buzos graba por primera vez un tiburón blanco adulto en el Mediterráneo
La histórica filmación se produjo durante una misión de conservación en el estrecho de Sicilia destinada a retirar redes de pesca abandonadas del fondo marino, y se ha dado a conocer hoy día 8 de junio.
Un equipo internacional de buzos ha logrado registrar por primera vez imágenes submarinas de un tiburón blanco adulto en libertad en aguas del mar Mediterráneo, un hallazgo que podría aportar información clave para la conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas del planeta.
La grabación tuvo lugar en el estrecho de Sicilia, una zona situada entre Sicilia y Túnez considerada un importante corredor ecológico para numerosas especies marinas. El descubrimiento se produjo durante una expedición organizada por la Fundación Healthy Seas en colaboración con las organizaciones Ghost Diving y SDSS, cuyo objetivo principal era retirar redes de pesca abandonadas, conocidas como “redes fantasma”, atrapadas en un barco hundido.
Las imágenes fueron captadas por Derk Remmers, voluntario de Ghost Diving, mientras el equipo desarrollaba las labores de limpieza submarina. Según explicaron los responsables de la expedición, el tiburón apareció de forma inesperada cerca de la zona de trabajo, ofreciendo una oportunidad única para documentar su presencia en el entorno natural.
Aunque los avistamientos de tiburones blancos desde embarcaciones se producen ocasionalmente en el Mediterráneo, los expertos señalan que hasta ahora no existían registros documentados de encuentros submarinos filmados por buzos con ejemplares adultos en libertad. Este hecho convierte la grabación en un acontecimiento de gran relevancia científica.
El tiburón blanco (Carcharodon carcharias) está catalogado como una especie en peligro crítico en el Mediterráneo debido a décadas de sobrepesca, capturas accidentales, degradación de hábitats y disminución de sus presas naturales. Por ello, cualquier información relacionada con su distribución, comportamiento o presencia en determinadas zonas resulta especialmente valiosa para la comunidad científica.
Los investigadores que colaboran con la misión consideran que el hallazgo puede contribuir a mejorar el conocimiento sobre la ecología de la especie en el Mediterráneo. Sin embargo, advierten de que todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas sobre los motivos de su presencia en la zona o sobre el estado de sus poblaciones.
“Se trata de una observación excepcional que abre nuevas líneas de investigación, pero será necesario recopilar más datos antes de establecer conclusiones ecológicas sólidas”, señalaron los expertos vinculados al proyecto.
Además de la retirada de redes fantasma, la expedición incluyó la toma de muestras de ADN ambiental (eDNA) y diversas tareas de seguimiento de la biodiversidad asociada al pecio. Los resultados de estos análisis permitirán conocer con mayor precisión qué especies habitan la zona y cuál es el estado de conservación del ecosistema.
La aparición del tiburón blanco durante una operación destinada a reducir el impacto de la actividad humana en el mar pone de manifiesto la importancia de las iniciativas de conservación marina. Para los participantes de la expedición, el encuentro supone no solo un hito científico, sino también un recordatorio de la extraordinaria biodiversidad que aún alberga el Mediterráneo y de la necesidad de protegerla.
Mientras los investigadores analizan los datos recogidos durante la misión, las imágenes ya han despertado el interés de la comunidad científica internacional, que ve en este registro una oportunidad única para profundizar en el estudio de uno de los grandes depredadores de los océanos y uno de los habitantes más escasos y misteriosos del Mediterráneo.