12/09/2026
La Federación Rumana de Fútbol (FRF) ha introducido oficialmente la tarjeta negra (cartonașul negru) en sus competiciones de fútbol base e infantiles (categorías desde Sub-7 hasta Sub-16) con el objetivo de erradicar la violencia verbal, los abusos y la presión desmedida de los espectadores y padres desde la grada.
¿Cómo funciona?
A diferencia de las tarjetas tradicionales, la tarjeta negra no se dirige a los jugadores por faltas cometidas en el terreno de juego, sino que actúa exclusivamente sobre el entorno y la grada. Su despliegue sigue un protocolo gradual de tres pasos:
Primera advertencia: Si el árbitro detecta conductas abusivas, insultos, amenazas o actitudes violentas por parte de los padres o espectadores, detiene temporalmente el juego y exige a los entrenadores que controlen a su afición o que se emita un aviso por megafonía.
Suspensión temporal (10 minutos): Si las faltas de respeto continúan, el colegiado ordena la suspensión temporal del encuentro y manda a ambos equipos a los vestuarios para dar un margen de reflexión y control.
Tarjeta negra (Suspensión definitiva): Si tras la reanudación persiste el comportamiento hostil, el árbitro muestra la tarjeta negra, lo que decreta la suspensión definitiva e inmediata del partido.
La medida busca trasladar la responsabilidad a los propios clubes y colectivos para que aprendan a autogestionar y frenar las actitudes tóxicas de su propio público, evitando que los menores sufran las presiones o frustraciones de los adultos.