02/03/2025
En una relación, ya sea de pareja o profesional, cada uno está comprometido a hacer su parte para que sea exitosa y satisfactoria para ambos.
Pero a veces, no nos damos cuenta de que estamos llevando mucho más que nuestra parte.
Es como estar en un coche, conduciendo lado a lado, y querer avanzar juntos.
Excepto que la otra persona zigzaguea, frena, acelera sin previo aviso. Y esto pasa constantemente.
En una relación de pareja, esto significa: Haces un esfuerzo, te cuestionas a ti mismo, comunicas... pero la otra persona no hace nada o explota. No hay escucha ni autorreflexión.
En una asociación profesional, esto significa: Sigues adelante, llevas el proyecto, ofreces soluciones, haces lo posible para que todo salga bien... pero del otro lado, o un muro o un caracol, en resumen, no avanza nada.
Y tú pasas tu tiempo compensando.
Ajustando.
Esperando que las cosas se estabilicen.
Pero si la otra persona no toma su parte, es imposible de resolver.
En algún momento, hay que decir basta.
Porque si eres el único que sostiene el volante, ya no es un dúo.
Es una carga.
Y llevar solo lo que debería ser compartido no te hace avanzar.
Te agota.