16/02/2019
Via Chakespeares, fútbol.
A ti te hablo, sí, a ti querido fútbol :
Ha pasado tanto tiempo desde el día en que nos conocimos, no sé si fue amor a primera vista, o quizá con el tiempo nos fuimos enamorando, recuerdo las primeras veces que papá me llevó de la mano, las primeras que pisé una cancha, lo recuerdo como si fuera ayer. No voy a mentirte, me temblaban las piernas y se me detenía el corazón por instantes, pero a la vez sentía una ansiedad enorme por acercarme y ser partícipe de lo que después se convertiría en mi más grande amor, un amor que se mueve durante 90 minutos y que genera cualquier cantidad de emociones; que no sabe de razas, religiones o clase sociales, que se juega igual con los mejores zapatos o incluso descalzo.
Sin embargo, fuiste ingrato conmigo, no sé si te fallé o me fallaste, pero alguien me dijo que no eras para mi, que no iba a poder jugarte como siempre lo había soñado, así que decidí alejarme para siempre.
Te lo di todo; si para verte o jugarte no había mal día, si durante años me hiciste madrugar para entrenar, hiciste que cuidara mi alimentación, me alejaste en ocasiones de mi familia, de fiestas y hasta de otros amores, me hiciste dar un poco más cuando ya no podía.
Juré que jamás volvería a verte, que no quería saber más de ti, que así como todo me diste así me lo quitaste, te exigí que fueras igual con todos los que te amamos, que recompensaras toda la pasión y entrega que te brindaba. No puede ser así.
Lo cierto es que solo fue por un tiempo, poco a poco comprendí que no eras como todo lo demás, ni rápido ni fugaz, tampoco sin color, nos volvimos a encontrar y la historia cambió, eres tan maravilloso querido fútbol que cualquiera puede disfrutarte y de tan distintas formas. Hombres, mujeres, niños, ancianos. Contigo todos tenemos lugar.
Sabía que no podíamos estar separados el uno del otro y que estaríamos preparados para recorrer un largo camino lleno de magia, un camino en donde no he encontrado palabras para agradecerte todo el sentimiento que me has brindado, donde juntos llegamos a conseguir victorias increíbles a base de entrega, sacrificio y dedicación y donde también rozamos el in****no con esas lesiones que estuvieron a punto de alejarme para siempre de ti.
Hoy te digo que me has enseñado a vivir la vida de una manera diferente, que la tristeza y la felicidad se pueden encontrar en un solo lugar, gracias a ti aprendí muchos de los valores que hoy me caracterizan como hombre y como persona, y te estaré siempre agradecido.
Gracias a ti conocí el amor sincero, por ti conocí a mis mejores amigos hoy, teniéndote a mi lado he encontrado la catarsis perfecta para mis problemas y mi refugio ante días nublados.
Yo no te dejaré nunca, y como el amor todo lo puede quiero que sepas fútbol, que voy a quererte hasta que mis piernas dejen de temblar y mi corazón se detenga como aquella primera vez.