09/02/2026
Empezó como una aventura donde quería acompañar a mi hijo en su andadura por el fútbol base.
Mi hijo, ahora con 5 años, ya es su segundo año jugando en el CD Monitores, en el bebé de segundo año, es delantero y se le ve disfrutar en el campo, y no se le da mal, ya que, pensándolo, realmente es su primer año como jugador porque el año pasado, en su inicio en este deporte, era portero. Cuando le pregunto que por qué ya no quiere ser portero, me contesta que es feliz ayudando en todo el campo, y yo como su entrenador, pero sobre todo, como su padre, me siento orgulloso porque veo que los valores que tiene este deporte estoy sabiendo inculcárselo, no solo a él, sino a casi 30 niños más , con mis fallos y mis torpezas evidentemente, pero al fin y al cabo es un proceso bilateral, donde ellos aprenden pero yo también.
Además del equipo de mi hijo, me adentré a coger también al equipo Prebenjamin. Hay gente que me dice que estoy loco por coger dos equipos, que eso es tiempo que pierdo por otro lado, que no está pagado…etc pero yo les contesto: Si, puede ser, pero seguir siendo el referente de un niño, al que escuchan como si fuera importante, y que en mayor o menor medida, hacen caso y salen las cosas bien, pero que si salen mal, ahí estoy también….eso no tiene precio…Es más, me encanta.
No seré el mejor entrenador del mundo pero ver la sonrisa de casi todos mis jugadores cuando están en el campo o cuando están escuchándome antes de un partido me llena de satisfacción. Hoy por hoy no me veo dejando el fútbol base pero el día que lo deje, por lo que sea, me gustaría que me recordasen estos pequeños guerreros como “su primer entrenador”, ese que por fisionomía parece estar enfadado pero por el que daría todo por mis niños.
Como dijo un jugador profesional: “No sé lo que durará, pero que mientras dure sea eterno”.
Vamos mis rojoooooos!! Vamos mis monitoreeees!!