23/04/2026
“Ellos son los que saben querer… ellos son la esperanza del mundo”
Por JuanK
Me detengo a leer cada uno de los testimonios que han compartido los familiares de los niños de las distintas categorías de las Pequeñas Ligas, y lo que transmiten es tristeza… una tristeza profunda. Resulta imposible no pensar también en cómo se sienten esos pequeños jugadores.
Cuesta entender cómo se ha dejado perder —prácticamente tirado a la basura— un esfuerzo tan grande: el de los profesores, el de los propios niños y, sobre todo, el de la familia cubana que apuesta por ellos.
Según lo que ha trascendido, Cuba no participará en la categoría 9-10 años de las Pequeñas Ligas. La falta de un torneo nacional, la ausencia de una definición a tiempo y el hecho de que el evento se celebrara en Puerto Rico, donde era necesario gestionar visas con al menos tres meses de antelación, terminaron cerrando esa puerta.
La situación no parece ser mejor en la categoría 11-12 años. Hasta el momento, no hay respuestas claras ni señales de que se vaya a disputar. Y el silencio, en estos casos, pesa más que cualquier explicación.
Imagino la frustración de esas familias, de los entrenadores y, especialmente, de los niños, que ven cómo su camino se vuelve cada día más incierto… más oscuro.
Ellos solo quieren jugar. Soñar. Sentirse como los grandes. Porque en ese mundo donde los sueños vuelan —ese “Nunca Jamás” donde conviven con Peter Pan— es donde habitan sus ilusiones, sus ganas, su inocencia. Ahí laten los corazones de estos pequeños que, como bien dijo el más grande de los cubanos, son la esperanza del mundo.
Pero hoy, lamentablemente, nadie parece alzar la voz por ellos. Y las páginas, una vez más, parecen destinadas a pasarse sin mirar atrás.
No hablemos más de pirámides ni de desarrollo de base. Dejemos a un lado esa retórica de reuniones, discursos y camisas de cuadros. La realidad ya superó todo eso.
La base… hoy, está completamente a la deriva.
📷Phil Selig