11/03/2026
Lamentablemente, los llamados ‘comités de ética’ dentro de muchos partidos políticos terminan siendo, en la práctica, una figura meramente formal creada para cumplir con un requisito del Tribunal Supremo de Elecciones. Confiar en que una organización política investigue y resuelva con absoluta objetividad denuncias que involucran a sus propios miembros resulta, cuando menos, cuestionable, pues el inevitable conflicto de intereses suele debilitar la independencia y la credibilidad de estos procesos. En lugar de convertirse en verdaderos garantes de la integridad y la rendición de cuentas, estos mecanismos muchas veces se perciben como instancias que dilatan o minimizan las responsabilidades internas.
Ante esta realidad, sería oportuno que el Tribunal Supremo de Elecciones revise y fortalezca su normativa en esta materia, estableciendo criterios más claros, exigentes y fiscalizables que obliguen a los partidos políticos a asumir con mayor seriedad y responsabilidad sus deberes éticos e institucionales. La democracia no solo se sostiene en procesos electorales transparentes, sino también en organizaciones políticas que practiquen internamente los principios de ética, responsabilidad y rendición de cuentas que promueven ante la ciudadanía.
El pastor y exdiputado Harllan Hoepelman le habría pedido a Marulin Azofeifa que echara para atrás con la denuncia en contra de Fabricio Alvarado para no afectar a su familia y le haría un ofrecimiento. Otras dos personas también quisieron persuadirla con puestos de trabajo. Enlace en comentarios 👇