20/05/2026
PREOCUPANTE EL NIVEL DEL FÚTBOL COLOMBIANO
SOFONIAS RODRIGUEZ
ACORD- NARIÑO
A los equipos profesionales de fútbol en nuestro país, la prensa deportiva nacional desde hace años le ha dado por llamarles: equipos grandes, de media tabla, o equipos chicos. Igualmente, denominan clásicos cuando se enfrentan dos equipos de la misma ciudad sede y otros de diferente ciudad, establecidos de acuerdo a su palmarés y relevancia histórica.
Y los aficionados muy sujetos a aquellas clasificaciones, no tienen otro camino que el de aceptar lo impuesto, con o sin fundamento. Al fin y al cabo, también es una de las maneras de despertar esa pasión escondida y hay que expresarla de alguna manera: con gritos, cánticos, vivas y arengas desde las tribunas.
Esto viene de hace muchos años que nuestro fútbol a nivel internacional, llámese Copa Libertadores, Copa Suramericana y otras que se han jugado, no ha tenido una curva de rendimiento progresivo. Al contrario, nuestros llamados grandes quedan eliminados en primera fase de grupos y en el mejor de los casos, se pasa a la segunda, y hasta ahí llegamos.El bajo rendimiento nos pone un interrogante: Qué clase de fútbol tenemos?
Si como espectadores miramos en vivo, o por la televisión las maravillas que los jugadores colombianos hacen y cómo luchan por los colores de sus camisetas, nos emocionamos y los creemos en el punto máximo de su nivel, y por eso somos capaces de defender con alma y vida una divisa, pero la realidad tiene otra óptica.
Digamos también que otro distractor es ver cómo aquí las nuevas figuras hacen florituras y ya comenzamos a considerarlos estrellas cuando apenas son destellos de su recorrido. Es decir, como a las frutas, queremos madurarlos a la fuerza, y con eso, estamos dándole cuerda para que se lancen aún sin suficiente bagaje y a ofrecerlos mediante empresarios al fútbol extranjero.
Recurriendo a la lógica por más dotes y habilidades que se les mire, el joven jugador necesita un proceso que incluye tiempo dedicado al deporte, tiempo para definir con su técnico, cuál puede ser la posición que en la cancha es la que cumple con mejor desempeño y cómo asume esta responsabilidad como persona, porque el buen futbolista también debe demostrar valores y principios que se aprenden en la casa y en el equipo los va fortaleciendo.
Y cuando una de estas dos condiciones falte, el futbolista crece considerándose buen jugador, y con eso cree que ha ganado todo, pero no. En nuestra apreciación un deportista dedicado al balompié, pero escaso de formación personal, tendrá esa falla y su comportamiento tarde o temprano va a desembocar en algo grave. No es raro ver a jugadores peleando con los aficionados y a veces son los técnicos promotores, que es aún más grave.
Redondeando la idea, es preocupante el nivel del fútbol colombiano, cuyo proceso de formación deja a la vista muchos vacíos, no sólo en la parte deportiva, sino comportamental. Qué se puede hacer? Será que los dueños de los equipos se interesan más en las finanzas que en contar con equipos competitivos, tanto a nivel de liga colombiana como en la participación internacional.
Hoy por ejemplo, se vive con el temor de que los mejores de los nuestros ya en Copas internacionales, no sólo pierdan sino que reciben a veces insospechables goleadas.
De todo lo dicho…cree uno, algo habrá que hacer, pero quién?
Foto tomada de NB Noticias.