25/05/2026
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Cuatro meses después de la tragedia, comunidades de Montecristo denuncian abandono tras avalancha en el sur de Bolívar
Las comunidades del corregimiento de Villa Uribe, en jurisdicción del municipio de Montecristo, continúan enfrentando una grave situación humanitaria cuatro meses después de la avalancha ocurrida el pasado 6 de febrero de 2026, desastre natural que dejó destruido aproximadamente el 97 % de las viviendas de esta población del sur de Bolívar.
El fenómeno también afectó a otros territorios cercanos como Pueblo Nuevo Regencia, donde, según reportes de las comunidades, los daños alcanzaron cerca del 60 %. Además de las pérdidas materiales, la emergencia dejó animales desaparecidos, familias damnificadas y comunidades enteras expuestas a nuevos riesgos por posibles crecientes súbitas y fenómenos naturales similares.
Tras la tragedia, el gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, anunció medidas de atención inmediata para las poblaciones afectadas. Entre las promesas realizadas por el mandatario departamental se encontraba la reactivación económica, la llegada de maquinarias amarilla para mitigar la emergencia y la reubicación total del corregimiento de Villa Uribe.
En medio de la emergencia, una comisión de funcionarios de la Gobernación de Bolívar, encabezada por el director departamental de la Unidad para la Gestión del Riesgo, se desplazó hasta los corregimientos afectados, incluyendo Villi Uribe y Pueblo Nuevo Regencia, donde realizaron inspecciones y encuentros con las comunidades.
Sin embargo, hoy, 24 de mayo de 2026, habitantes de Villa Uribe aseguran sentirse abandonados por las instituciones departamentales y nacionales. Líderes comunitarios denuncian que muchas de las promesas anunciadas aún no se han materializado.
Uno de los principales reclamos está relacionado con la maquinaria amarilla que, presuntamente, habría sido contratada por cerca de 500 horas para atender la emergencia. Según versiones entregadas por la comunidad, la máquina solo habría trabajado alrededor de 200 horas antes de ser retirada del lugar.
“Lo poco que alcanzó a hacer fue replantear algunos lotes para que las familias pudieran instalar carpas provisionales mientras llega un proyecto de vivienda”, señalaron habitantes del sector, quienes además afirmaron que la maquinaria permaneció detenida durante más de diez días antes de ser retirada definitivamente.
Actualmente, comunidades como Villa Uribe, Pueblo Nuevo Regencia y otros sectores aledaños continúan en condición de vulnerabilidad, temiendo que una nueva creciente o fenómeno similar vuelva a generar una tragedia en la región.
Ante esta situación, los habitantes hicieron un llamado urgente al gobernador Yamil Arana Padauí y al Gobierno Nacional para que se retomen los compromisos anunciados y se garantice una atención integral para las familias damnificadas.
Asimismo, cuestionaron la capacidad de respuesta de la administración municipal de Montecristo frente a este tipo de emergencias naturales, señalando presuntas deficiencias institucionales para afrontar las necesidades de las comunidades rurales del sur de Bolívar.