26/08/2026
Siempre que Dios me dé fuerzas, estaré apoyando a la juventud cucuteña y nortesantandereana
¿Por qué apoyo tanto a nuestra juventud?
Mucha gente me ha preguntado por qué llevo tantos años apoyando a los jóvenes en diferentes disciplinas y por qué, después de tantos años, sigo creyendo firmemente que debemos invertir nuestro tiempo, esfuerzo y corazón en ellos.
Llevo más de 25 años vinculado al fútbol y otros deportes, me estoy acercando a 15 años apoyando el ciclismo. Y mi respuesta siempre ha sido muy sencilla:
Si queremos un Norte de Santander próspero, el camino es apoyar a nuestra juventud.
Hay que creer en ellos, acompañarlos, abrirles oportunidades y enseñarles que existen caminos diferentes. Porque cuando apoyamos a un joven, no solamente estamos ayudando a una persona: estamos construyendo el futuro de nuestra región.
Y después de tantos años, puedo decir que hay algo que me llena profundamente de orgullo.
A muchos de los jóvenes que hemos apoyado en el fútbol los hemos visto llegar a equipos profesionales de Colombia. Hoy, aproximadamente cinco muchachos de la Escuela Barcelona Fútbol Club, que cuenta con el apoyo de Calzado Power, además de jóvenes de otras escuelas de nuestra ciudad, están vinculados a diferentes equipos del país.
Eso es una enorme satisfacción.
Pero hay algo todavía más importante.
También hemos visto muchachos que no llegaron a ser futbolistas profesionales, pero que hoy son excelentes personas, profesionales en diferentes carreras, hombres y mujeres de bien que están construyendo sus propias familias y sus propios caminos.
Y ahí entendí que el verdadero éxito no siempre está en llegar al fútbol profesional.
El verdadero éxito está en formar buenas personas.
Lo mismo sucede con el ciclismo.
Desde hace años estamos tratando de apoyar a nuestros muchachos, de darles oportunidades y de buscar que algunos de ellos puedan llegar a convertirse en ciclistas profesionales y representar con orgullo a Norte de Santander.
Ojalá podamos ver muchos de ellos llegar muy lejos.
Pero si alguno no logra convertirse en profesional, tampoco habrá sido un fracaso.
Porque si durante el camino logramos que se convierta en una persona disciplinada, responsable, respetuosa, trabajadora, que aprende a luchar por sus sueños y a levantarse después de una caída, ya habremos ganado.
Ese es quizás el pago más grande que uno puede recibir.
Porque para mí esto también es una manera de agradecerle a Dios.
Dios me ha dado muchas bendiciones y considero que una forma de darle las gracias es devolverle a la comunidad un poquito de todo lo que Él me ha permitido recibir.
Por eso existe mi fundación Yo Toqué Mi Corazón y por eso, durante años, he tratado de estar presente con habitantes de calle, personas vulnerables, jóvenes, deportistas y con cualquier persona o comunidad donde pueda aportar algo.
No soy una persona adinerada.
Pero he aprendido que para ayudar no hace falta tener grandes riquezas.
Hace falta tener corazón y voluntad.
Y eso es algo que también les he enseñado a mis hijos. Me alegra profundamente ver que ellos han tomado ese mismo camino, porque una de las mejores cosas que podemos dejarles a nuestros hijos no es una fortuna, sino el ejemplo de servir, compartir y ayudar a los demás.
Durante mucho tiempo no publicaba las cosas que hacía. Pensaba en aquella enseñanza de que no debe saber la mano izquierda lo que hace la derecha.
Pero hoy vivimos en una época diferente.
Hoy existe el internet y las redes sociales, y creo que también podemos utilizarlos para mostrar las cosas buenas que hacemos, no para presumir, sino para inspirar.
Porque quizás alguien vea una actividad, vea a un joven que recibió una oportunidad, vea una persona a la que se le tendió la mano y piense:
“Yo también puedo hacer algo.”
Y si logramos que una persona más se anime a ayudar, entonces valió la pena contarlo.
No necesitamos ser políticos para transformar nuestra comunidad.
No necesitamos tener grandes fortunas.
Muchas veces, las personas que menos tienen son las que más dan.
Y aunque quienes tienen responsabilidades públicas deberían hacer muchísimo por nuestra gente, muchas veces las verdaderas obras empiezan con personas sencillas, con ciudadanos comunes que simplemente deciden no ser indiferentes ante las necesidades de los demás.
Por eso seguiré apoyando el fútbol, el ciclismo, el deporte, la juventud y las causas sociales mientras Dios me dé fuerzas.
Porque cada joven que logramos acercar al deporte, a la disciplina, a los sueños y a los buenos caminos es una pequeña victoria.
Y cada muchacho que, aunque no llegue a ser profesional, termina convertido en una buena persona, también representa una enorme victoria.
Ese es el verdadero campeonato.
Mientras Dios me permita tener fuerzas, seguiré creyendo en nuestros jóvenes.
Seguiré apoyándolos.
Seguiré aportando.
Porque apoyar a la juventud no es un gasto.
Es sembrar para el futuro de Cúcuta y de todo Norte de Santander.
Y, sobre todo, es mi manera de decirle a Dios:
“Gracias por todas las bendiciones que me has dado. Permíteme devolver un poquito de ellas ayudando a los demás.”
Porque al final, el mejor legado que podemos dejar no es lo que acumulamos, sino lo que hicimos por los demás.