18/10/2025
Laura Juliana García
Ingeniera industrial
Lo que siempre me ha sorprendido de la metodología de Bembow es la profunda sincronía entre la música y el movimiento. Cada paso fluye con el ritmo de forma tan natural que el cuerpo comienza, poco a poco, a descubrirse, soltarse y ganar claridad con el tiempo. A medida que avanzan las clases, no solo se fortalece el cuerpo, sino que también se despierta una conexión interna difícil de describir con palabras. Es una experiencia que trasciende lo físico: es mágica, y solo quien la vive en carne propia puede realmente entender su profundidad y el impacto que genera.
Cada programa cuenta con una selección musical y una técnica específica, diseñadas de acuerdo con sus objetivos, lo que permite ejercitar y trabajar de forma integral todas las partes del cuerpo. Mi programa favorito es Meremba.
La marca Bembow, creada por Moisés, ha significado mucho más que una transformación física en mi vida; se ha convertido en mi lugar favorito, un espacio seguro donde me desconecto del ruido del sistema y me reconecto conmigo misma. Es allí donde me permito sentir, aceptar y reconocer todo lo que soy, en todas mis formas y emociones.
Desde muy niña practiqué danza folclórica, una disciplina que me formó con técnica, estructura y exigencia. Sin embargo, al encontrar Bembow, descubrí una experiencia completamente distinta: más allá del ritmo o de "bailar bien", se trata de sentir y disfrutar cada entrenamiento, de vivir el movimiento con conciencia plena, conectando el cuerpo, la mente y el corazón en un mismo latido.
La técnica de Bembow ha sido para mí una herramienta poderosa para encontrar equilibrio físico, emocional y mental. Cada sesión no solo me fortalece físicamente, sino que también me aporta claridad, calma y energía emocional. Es una práctica que promueve la salud integral, donde el cuerpo se libera, la mente se aquieta y el alma se expresa.
Este año, especialmente, Bembow ha sido una verdadera terapia. En medio del proceso de duelo por la pérdida de mi madre, este espacio ha sido un refugio que me ha permitido canalizar el dolor, soltar emociones contenidas y encontrar paz en el movimiento.