28/08/2026
Dentro del Matadero Franklin, entre golpes de cuchillo y el eco de los animales, los matarifes crearon un mundo con sus propios códigos.
💪 Fuerza física y mental para un trabajo duro, comidas abundantes, licor… incluso sangre cruda para aguantar la jornada.
Y todo eso, también se cantaba en las cuecas centrinas.
Con el tiempo, llegaron los sindicatos, donde se defendían derechos y se reconocía la profesión. Reuniones que se mezclaban con risas, discusiones y copas… hasta que el Matadero cerró a comienzos de los 70.
🎶 La cueca fue testigo y portavoz de todo aquello: del orgullo, del sudor y de la vida intensa de un barrio que no se olvidará.