14/02/2021
Había una vez un árbol grande, fuerte y robusto con unas ramas muy largas que iban creciendo hacia el cielo. En él vivía una lechuza que dormía durante el día y estaba despierta durante la noche. También vivía en la otra punta del árbol una mariposa preciosa con dos antenitas y alas enormes.
Ninguna de las dos sabía que tenían una amiga en el mismo🌳. Las dos pensaban que se encontraban solas, y estaban tristes.
La 🦉 tenía algunos amigos que la visitaban por la noche: la serpiente, el gato y la rana. Y la 🦋 tenía otros amigos que la visitaban durante el día: el cisne, el perro y la lagartija.
Mientras tanto el 🌞y la 🌙 seguían brillando, día o noche, y eran muy amigos a pesar de salir en distintos momentos. Demostraban cada día que no podían vivir el uno sin el otro y de esta manera querían que la 🦉 y la 🦋 supieran que no estaban solas. Así un día quedaron en que iban a brillar los dos a la vez, ¡la luna y el sol!
Así hicieron y la 🦋 revoloteaba feliz como todos los días haciendo mucho ruido al mover sus alas de arriba a abajo sin parar, y sacaba las antenitas para oler las flores a su alrededor. Y en uno de sus revoloteos la 🦉 la escuchó y se puso muy contenta al ver que otra amiga vivía en su 🌳.
Se pasaron el día volando juntas felices y contándole a todos sus amigos que se habían encontrado.
La 🌙 y el 🌞 les dijeron que, aunque vivieran en distintos momentos, noche o día, sabrían que tenían siempre un amigo cerca con el que podían contar. De esta manera se despidieron y se desearon las buenas noches y los buenos días.
Desde ese día la mariposa recogía 🌷 bonitas y las dejaba en el nido de la lechuza para cuando se despertara, y por su parte la lechuza le dejaba insectitos que había encontrado durante la noche.
De esta manera, la 🦋 y la 🦉 siguieron los consejos de 🌞y 🌙 y empezaron a ser amigos y a sentirse felices sabiendo que alguien cuidaba de ellos mientras dormían o mientras estaban despiertos.
Y es por eso que, desde entonces, por las noches, vemos revolotear a las luciérnagas alrededor de la lechuza, y son también llamadas “mariposas de la noche”.
Escribe C. Rodenas. Ilustra M. Paseli.