18/08/2026
Durante el ejercicio o situaciones de estrés, el cuerpo necesita más oxígeno, por lo que el volumen sistólico aumenta de forma inmediata para bombear más sangre.
El "techo" del volumen sistólico A diferencia de la frecuencia cardíaca (que puede seguir subiendo hasta su límite máximo), el volumen sistólico de una persona promedio se estabiliza (llega a una meseta) cuando el ejercicio alcanza el 40% o 50% de su capacidad máxima (Vo2 máx). A partir de ese punto, el gasto cardíaco sigue aumentando únicamente porque el corazón late más rápido, ya que el ventrículo no tiene tiempo físico suficiente para llenarse con más volumen entre latidos. En los atletas de élite, esta meseta casi no ocurre y su volumen sistólico puede seguir subiendo de forma continua.
El entrenamiento de resistencia a largo plazo (como correr, nadar o andar en bicicleta) provoca adaptaciones físicas permanentes en el corazón. El principal cambio es la hipertrofia cardíaca excéntrica, un crecimiento saludable conocido comúnmente como "corazón de atleta".