06/05/2026
Hoy es una fecha que nos atraviesa. A dos años del ataque en Barracas, recordamos que el odio sigue arrebatándonos vidas, pero nuestra respuesta sigue siendo la visibilidad y la ocupación de espacios.
En la comunidad LGBTTTIQNB+, las feminidades siempre hemos sido red de contención y motor de lucha. Sin embargo, cuando miramos los torneos, el vacío es evidente.
La falta de representatividad en los espacios deportivos no es casualidad. Ocupar el deporte no es solo un hobby; es una forma de decir que nuestros cuerpos también merecen el goce, la competencia y el equipo. Es reclamar un lugar que históricamente se nos ha negado o donde se nos ha invisibilizado.
Necesitamos vernos en los podios para saber que ese lugar también nos pertenece.Ocupar espacios históricamente masculinizados es un acto de soberanía sobre nuestros cuerpos.
Hoy el deporte y la militancia se detienen para hacer memoria y recordar a Pamela, Mercedes y Andrea.
Por eso, jugar, correr, nadar y ocupar cada espacio público es nuestra respuesta ante la violencia. Por las que ya no están, y por las que vienen: seguimos ocupando las canchas, natatorios y las calles.
Transformamos el dolor en red y el deporte en trinchera. Por un mundo donde habitar nuestra identidad no sea un riesgo, sino un orgullo.
Justicia por las chicas de Barracas. Por más feminidades en el deporte.