10/12/2021
Y después de tanto tiempo, de esas épocas en las que soñábamos con algo grande, que parecía inalcanzable, llegó el día en que pudimos convertirlo en realidad. El proceso no fue fácil, y el esfuerzo fue inmenso. Y con las mochilas cargadas de ilusión, temores y adrenalina llegamos a Villa La Angostura. Y tuvimos nuestro Cruce.
Y realmente fue una aventura emocionante e inolvidable:
Los nervios de la largada el primer día junto a más de 1000 corredores. Atravesar bosques, trepadas interminables, bajadas vertiginosas, cruzar ríos, arroyos, y el lago con el agua hasta la cintura. Caminar y trotar sobre terrenos de piedra, roca, arena volcánica, barro. El viento en a cara, sostenernos con fuerza para no volarnos. Subir y bajar y volver a subir mil veces. Llegar exhaustas a la cima y reconfortarnos con paisajes que dejan sin aliento: El Nahuel Huapi, el Tronador nevado ...bosques, campos, cielos prístinos, azules profundos, verdes, rojos...cuanta belleza!!
Dormir en una carpa diminuta, abrir la misma y encontrarte con el amanecer sobre el lago. Compartir historias son corredores de todas las edades y lugares
Llorar de dolor, reír de alegría, seguir siempre adelante. Sentir la presencia de tus compañeras siempre y la solidaridad de gente q no conocíamos. Agradecer profundamente por tanta belleza, por tanta conexión con la naturaleza y con nosotras mismas.
Llegar a la meta después de 3 dias cansadas, doloridas, lastimadas pero con el pecho inflado y una sonrisa que no cabía en nuestra cara!
El cruce no fue sólo una carrera de aventura para nosotras. Fue una experiencia memorable, épica, que nos enseñó que con esfuerzo, disciplina, pasión y corazón es posible lograr sueños.
Una experiencia que guardaremos siempre en el corazón ❤
Gracias infinitas a todos los que nos acompañaron en esta loca aventura!!