08/03/2025
En septiembre 2020, a uno de mis hijos, Lisandro, lo diagnosticaron con Trastorno del Espectro Autista (TEA), y como todo lo que es nuevo para uno, como padre empieza el interrogatorio mental. ¿Qué es? ¿Porqué? ¿Qué se hace de ahora en más? Noticia que cae como balde de agua fría, sinceramente, pero con la que uno tiene que empezar a convivir y amigarse.
Desde ahí, empecé a recorrer un camino de conocimiento de lo que él empezaba a necesitar: sus terapias, su estructura, su entendimiento, su amor, su mirada, su comunicación. Todo eso me llevó a ver que no existen actividades para los chicos y chicas autistas, que no se les prestaba la atención que ellos requieren. Entonces, me entero de la existencia del Taekwon-Do adpatado. Y mi cabeza empezó a girar en torno esa idea.
Lamentablemente, en casa de herrero cuchillo de palo, mi hijo aún no lo practica porque le interesa más trepar, saltar de un lado a otro, pero si tuve la suerte de conocer a otros chicos que me ayudaron y ayudan a crecer en mi profesión y como persona. De hecho, en el posteo está el comentario de los padres de quien es mi alumno fiel hasta el día de hoy, Pedro, quien me pone feliz con el crecimiento que está teniendo, sobre todo desde lo personal. También, estuvo Lean, de quien siempre me acuerdo y cada tanto hablo con los padres para saber de él, porque aunque no esté practicando, sigo sintiendolo alumno. El afecto hacia ellos no cambia. Ni hablar de Dante, a quien hay mucho por descubrir y aprender.
Finalmente, a fines del año pasado, me propuse enviar mi proyecto de Taekwon-Do adaptado a Fundación Brincar. Me siento feliz, muy entusiasmado por lo que empieza a gestarse.
Sabemos que es algo novedoso, quizás para muchos. Pero si se dan la oportunidad como familia que acompaña y busca todo aquello que pueda ser un beneficio para cada uno de sus hijos, les aseguro que van a sentir mucha satisfacción, porque el logro que realicen sus hijos, también son nuestros y así los sentimos.