23/07/2019
PRIMERA CLASE - PROYECTO "Naveguemos a ciegas"
Centro de Desarrollo Deportivo Náutico
Club de Veleros San Isidro
Director Deportivo Lucas Ezequiel Vescio
Responsable del Proyecto Fernando Bonastre
El sábado 15 de diciembre de 2018 dimos comienzo a este ambicioso proyecto deportivo de desarrollo de la navegación a vela para personas con discapacidad visual.
A priori suponíamos que estábamos incorporando a través de este proyecto la modalidad de Vela Adaptada, en este caso especializada en ciegos y disminuidos visuales.
Con el paso de las clases descubrimos que el concepto de Vela Adaptada no era el apropiado en este caso, el concepto apropiado era Vela Inclusiva.
Porque resaltamos esto…
Porque el término Vela Adaptada o Deporte Adaptado, utilizado para definir cualquier modalidad deportiva practicada por personas con algún tipo de discapacidad implica la adaptación del deporte al tipo de discapacidad y en este caso nos encontramos que las embarcaciones utilizadas para la práctica son las mismas que se usan habitualmente, sin ningún tipo de adaptación necesaria, solo difiere la metodología de enseñanza que debe ser adaptada a la falta de visión de los deportistas.
Esta primera etapa del proyecto la iniciamos con la participación Renzo Lacovara Torreche de 8 años, juega al futbol, practica natación y toca la batería, Ezequiel Conti de 19 años, jugador de Goalball (deporte de pelota exclusivo para personas ciegas) y Matías Olivera de 22 años, integrante de la selección argentina de fútbol, Los Murciélagos.
Los tres practican deportes, tienen un buen nivel de natación y se sumaron a este desafió con gran entusiasmo. Ninguno de ellos había practicado anteriormente algún tipo de deporte náutico por lo que el medio era totalmente nuevo y desconocido para ellos.
Al equipo de trabajo se sumó también Matías Conti, hermano de Ezequiel, arquero de futbol para ciegos, con la intensión de aprender también el deporte a la par de los chicos y colaborar en la interacción con ellos y el equipo docente, aprovechando su experiencia en la práctica deportiva de esta discapacidad y apuntando a uno de los objetivos del proyecto que es la formación de instructores videntes y no videntes para la posterior transmisión de conocimiento.
Y también contamos con la estrecha colaboración de Nicolás Giusiano, entrenador de fútbol, que ha sido el contacto y coordinador inicial del grupo de alumnos y padres y nosotros.
Contábamos para las clases con diferentes embarcaciones de vela ligera exclusivamente, Pampero, Biguá 373, Tablas de Windsurf, kayak y Tabla de SUP.
Juan Abeijón, diseñador y constructor del Biguá 373, a quien agradecemos su apoyo al proyecto, nos cedió sus barcos para las clases.
En este primer día de clase el objetivo era que los chicos conociesen el medio en donde se practica el deporte, totalmente nuevo para ellos, el sector del club en donde se encuentran los materiales que utilizaríamos y el acceso al río y las diferentes embarcaciones.
El primer paso fue reconocer la rampa de bajada al río, su orientación al NE, reconocimiento de viento y sentido de dirección de la corriente.
La conformación de la rampa de bajada, donde terminaba el cemento y comienzo de la playa y los juncales que la enmarcan.
Después hicimos una recorrida para que vieran los diferentes materiales, ahí comenzaba nuestro primer aprendizaje docente, empezar a romper prejuicios y cuidados con el uso del lenguaje, no hay que evitar la palabra VER, ellos ven con el tacto y sus otros sentidos y conocen acabadamente todo lo que haga falta.
Así que fueron conociendo los kayaks, las tablas de SUP, las de windsurf y sus velas y por último las diferentes clases de veleros, el Pampero, el Biguá y el Laser.
Como no podíamos terminar la clase sin ir al agua, preparamos los kayaks, vimos cómo era el agarre de los remos y la técnica de remada y nos metimos al agua.
Cumplimos de esta forma su primera experiencia de navegación, el movimiento sobre un artefacto flotante, el equilibrio y el desplazamiento con el viento y marea afectando la dirección pretendida.
Realmente una primera experiencia maravillosa, para los chicos que a partir de ese día concurrieron a cada clase con un entusiasmo inigualable, para el equipo docente dando el primer paso de este desafío, y de los padres viendo que sus hijos tenían por delante una propuesta deportiva que tal vez no habían imaginado como posible.
Hasta la próxima…